Por Xavi Pizarro Homs, historiador y militante de la Joventut Comunista de Catalunya

La mayoría de los textos escritos sobre el hecho nacional se suelen centrar en los textos de Marx o son escritos analizando la posición del marxismo en general. ¿Cuál era sin embargo el planteamiento particular de Engels sobre esta cuestión? En este artículo analizaremos los tres principales aspectos que suscitaron su interés respecto a la cuestión nacional: Polonia, Irlanda y la polémica alrededor de “los pueblos sin historia”.

El caso polaco es seguramente el más conocido por el movimiento socialista europeo, ya que después de la muerte de los padres del marxismo seguirá bien vivo en los debates entre Rosa Luxemburgo y Vladimir Lenin. Sin embargo, los posicionamientos originales de Engels revisten importancia por sí mismos y son un buen ejemplo que nos permite observar la evolución de su análisis.

Una de las primeras intervenciones de Engels sobre la cuestión nacional polaca la realiza el cinco de diciembre de 1847, mediante una crónica de un acto celebrado en Londres en conmemoración de la revolución polaca de 1830 [1]. En ella recoge y suscribe las palabras de su colega Marx, que había dicho que “desde Inglaterra llegaría la señal para la liberación de Polonia” y que “Polonia sólo sería libre cuando las naciones civilizadas de Europa occidental hubieran conquistado la democracia. Pero el más fuerte y grande numéricamente hablando de todos los movimientos democráticos de Europa es el de Inglaterra, que se extiende por todo el país”. En Inglaterra era donde la lucha de clases estaba en una posición más avanzada, donde el proletariado tenía más fuerza y, por tanto, según Marx y Engels, era el eslabón que había que romper para poder lograr la liberación de Polonia.

Engels, de hecho, introduce en el discurso que realizó en este mismo mitin [2] por primera vez la idea que “Una nación no puede llegar a ser libre y a la vez seguir oprimiendo a otras. La liberación de Alemania no puede hacerse efectiva, pues, si no se hace efectiva la liberación de Polonia (…)” Por lo tanto, “los demócratas alemanes y polacos pueden trabajar mancomunados en la liberación de ambas naciones”. 

Este posicionamiento, favorable a la liberación nacional pero con perspectiva anglocentrica será la base del planteamiento general de Engels y Marx al respecto hasta la década de los 60 y lo veremos también aplicado al caso irlandés. Las luchas por la liberación nacional y social iban unidas, y los proletarios de las naciones opresora y oprimida tenían que trabajar conjuntamente para la liberación nacional, pero la toma del poder en Inglaterra por parte del proletariado era condición sine qua non para el éxito de la liberación polaca y de las naciones oprimidas de Europa.

Después de la derrota de los movimientos revolucionarios de 1848, entre los cuales figuraba el levantamiento polaco de Lelewel de 1846, Engels manda en 1851 una carta [3] muy dura a Marx, donde se muestra realmente decepcionado y pesimista ante las perspectivas de la revolución y carga contra Polonia. Los comentarios que hace Engels son realmente contundentes: “Cuanto más pienso sobre el tema más claramente me parece que los polacos como nación están acabados y solo pueden ser usados como instrumentos hasta que la misma Rusia sea arrastrada a la revolución agraria. A partir de este momento, Polonia no tendrá en absoluto ninguna razón de existir”.

A pesar de este paréntesis, posteriormente Engels volverá a sus posiciones previas de defensa a ultranza de la liberación polaca. Durante los años 60 el movimiento democrático en Polonia reaviva y con él las esperanzas de una nueva etapa revolucionaria que finalmente no se acaban realizando. A pesar de esta nueva traba, se produce en Marx y Engels un cambio de paradigma al respecto, si antes consideraban que la liberación de Polonia tenía que ser consecuencia de la revolución proletaria, ahora lo consideran requisito indispensable para el desarrollo de la lucha obrera, especialmente en Alemania. Además, se mantendrá la tesis de la necesidad que ambos movimientos, el de la lucha de clases y la liberación nacional tienen que ir forzosamente de la mano, o ninguno de los dos conseguirá su objetivo [4].

Con la creación de la Primera Internacional los dos fundadores del Socialismo Científico pondrán la cuestión polaca en el centro de la actividad de esta organización. Engels escribirá en la primavera de 1866 una serie de artículos defendiendo la liberación polaca frente a los seguidores de P.J. Proudhon, que defendían que la Internacional y el movimiento obrero en general solo se tenía que limitar a asuntos relacionados puramente con el trabajo. Ante este desafío, Engels hará un repaso de cómo durante los diversos procesos revolucionarios los obreros siempre habían defendido la causa de Polonia [5].

Durante los últimos 15 años de su vida, Engels seguirá defendiendo con vehemencia la libertad de Polonia y revisará junto con su camarada sus interpretaciones sobre el alzamiento de Lelewel. En el año 1875 Marx y Engels bautizarán la Revolución Polaca de 1846 como “la primera en Europa en plantar la bandera de la revolución social” y la vincularán con la Comuna de 1871. Cinco años más tarde caracterizarán directamente este acontecimiento como la primera revolución política a proclamar demandas socialistas [6]. En la carta que Engels le envía a Kautsky el febrero de 1882 [7], el revolucionario alemán sentencia: “En ningún caso tenemos la tarea de apartar a los polacos de sus esfuerzos para luchar por las condiciones vitales de su desarrollo futuro, o persuadirles de que la independencia nacional es una cuestión muy secundaria desde el punto de vista internacional. Sino al contrario, la independencia es la base de toda acción internacional común”. 

Finalmente, en la última mención de Engels hacia Polonia, que corresponde al prólogo de la edición polaca del Manifiesto Comunista de 1892 [8], Engels se reafirma en el planteamiento expresado en la carta a Kautsky y afirmará que “La restauración de una Polonia fuerte e independiente es una cuestión que no solo interpela a los polacos, sino a todos nosotros. Una sincera colaboración internacional de las naciones europeas sólo es posible si cada una de estas naciones es totalmente autónoma dentro de su propia casa.

Una vez hemos visto cómo se manifiesta a lo largo del tiempo en el pensamiento de Engels esta máxima según la cual “un pueblo no será nunca libre mientras oprima a otro” en Polonia, pasamos a analizar el mismo proceso para el caso irlandés, donde la aportación de Engels es más extensa todavía.

Una de las primeras menciones explícitas de Engels a la lucha por la liberación nacional irlandesa aparece el 1843, en una crónica escrita a Der Scheweizerische Republikaner. Este documento formará parte de los materiales utilizados dos años después para hacer el análisis sobre la situación plasmada en La situación de la clase obrera en Inglaterra. Durante la segunda década del s. XIX, la lucha irlandesa reavivará bajo el liderazgo de Daniel O’Connell, un abogado católico que pondrá en el centro de las demandas la abolición de la ley de unión con Gran Bretaña de 1801.

Según Engels nos explica, sus mítines eran numerosísimos, llegando a reunir a centenares de miles de irlandeses. No obstante, siendo un hombre de ideología liberal moderada, O’Connell nunca llevará las reivindicaciones nacionales a confluir con las sociales ni a establecer ningún tipo de estrategia revolucionaria. Dice Engels: “si O’Connell quisiera realmente lo mejor para el pueblo (…) me gustaría saber que podría negarle Sir Robert Peel [9] si él le exigiera desde la cumbre de un poder como el que tiene ahora. Pero qué consigue con todo su poder y sus millones de irlandeses? (…) Ni siquiera puede imponer la abolición de la Unión, por supuesto sólo porque no se lo toma en serio, porque utiliza el pueblo irlandés, desplumado y aplastado, para preocupar a los ministros tories y volver a poner en sus puestos a sus amigos moderados.” [10]

Después de la muerte de O’Connell en 1847 el movimiento nacionalista irlandés se acercará al Cartismo [11] a quién Engels aseguraba mejores perspectivas de futuro. Además, en 1848 Engels escribe un artículo donde por primera vez se ve la estrategia que plantea para la liberación de Irlanda y que comparte las mismas características que la propuesta de Marx para Polonia de 1846 citada anteriormente en este artículo. Engels manifiesta que “No puede haber ningún tipo de duda que a partir de ahora la masa del pueblo irlandés se unirá cada vez más con los Cartistas ingleses y actuará con ellos de acuerdo con un plan común. Como resultado se avanzará en muchos años la victoria de los demócratas ingleses y por tanto la liberación de Irlanda.” [12]

No encontramos otra declaración destacable de Engels hasta 1856, cuando escribe una carta a Marx [13] retomando el tema de la liberación irlandesa haciendo énfasis en la condición de colonia de Irlanda y en el hecho que la libertad que disfrutan los ingleses está basada en la opresión a los irlandeses. Además, hace un breve comentario a la situación de despoblamiento del campo irlandés y la degradación en que se encuentra la nación, con unos comentarios muy negativos remarcando que mediante la opresión los Irlandeses han acabado convirtiéndose en una “nación desgraciada”, la única función de la cual es ahora “proveer Inglaterra, Estados Unidos, Australia, etc. de prostitutas, jornaleros, proxenetas, carteristas, estafadores y otros desgraciados”.

Como se puede comprobar por las fechas, estamos en el mismo periodo en que Engels vierte los duros comentarios contra Polonia y el pueblo polaco luego de la derrota de las revoluciones de 1848.

A finales de la década de los 50 el movimiento nacionalista irlandés vivió la creación de una nueva organización que rápidamente se convertirá en la más activa y numerosa: la Hermandad Republicana Irlandesa, o IRB por sus siglas en inglés, los miembros de la cual serán conocidos popularmente como Fenianos. Marx y Engels verán con muy buenos ojos la evolución de la lucha por la liberación nacional de Irlanda hacia organizaciones cada vez más próximas al socialismo y a las reivindicaciones obreras. Con la fundación de la Primera Internacional los dos revolucionarios alemanes harán muchos esfuerzos para que la organización defendiese la causa irlandesa contra aquellos que se oponían, los seguidores de Proudhon como ya hemos visto en el caso polaco, pero también en este caso algunos sectores de la clase obrera británica, muy rápidos a combatir las injusticias en todo el mundo menos en su propia casa, como el mismo Marx criticó [14].

En esta misma carta se produce un cambio en el planteamiento de Marx sobre Irlanda, con la conocida frase “Antes creía que era imposible separar Irlanda de Inglaterra, ahora lo considero inevitable”. El 24 de noviembre, después de la ejecución de tres irlandeses arrestados en una razia anti-irlandesa de la policía inglesa a causa de la liberación de dos prisioneros por parte de los fenianos, Engels se referirá en términos similares en una carta a su camarada: “Los conservadores han cometido el acto definitivo de separación entre Inglaterra e Irlanda” y aprovechaba para vincular el tema con Polonia y la Guerra Civil americana, convencido que “la ejecución de estos tres convertirá la liberación de Kelly y Deasy en una acción heroica, que será cantada en la cuna de cada bebé irlandés en Irlanda, Inglaterra y Estados Unidos. Las mujeres irlandesas se encargarán de ello del mismo modo que lo hicieron las mujeres polacas. Que yo sepa, la única vez que alguien ha sido ejecutado por algo parecido en un estado civilizado fue el caso de John Brown en Harper’s Ferry. Los fenianos no podrían haber deseado un mejor precedente. [15]”

En 1869 el movimiento irlandés reavivará y convocará varias manifestaciones en favor de la amnistía de los presos políticos, una de ellas en Londres, donde asistirán unas cien mil personas, entre ellas la familia Marx al completo. El noviembre de aquel mismo año Engels escribirá a Marx respecto a las elecciones en el Parlamento que se habían realizado recientemente. En ellas había sido escogido un líder de los fenianosJeremiah O’Donovan Rossa [16], que en aquellos momentos estaba encarcelado. Engels valorará la elección como un éxito que debía permitir al movimiento irlandés salir de las tácticas conspirativas y entrar en un “camino de acción que, a pesar de ser legal en apariencia, sigue siendo mucho más revolucionario que el que han hecho desde su insurrección fallida.[17]

1869 es también el año que marca uno de los cambios más importantes de Marx respecto a la relación entre la liberación nacional irlandesa y la revolución proletaria en Inglaterra. En una carta de diciembre de 1869 [18], Marx explica el cambio a su camarada: “Durante mucho tiempo he creído posible acabar con el régimen irlandés mediante el ascenso de la clase obrera británica. Un estudio en profundidad de la cuestión me ha convencido de lo contrario. La clase obrera inglesa nunca conseguirá nada hasta que no se haya liberado de Irlanda. La palanca se tiene que accionar en Irlanda. Esta es la razón por la cual la cuestión irlandesa es tan importante para el movimiento social en general.” El cambio de posicionamiento respecto a 1847-48 se manifiesta en Irlanda del mismo modo que en Polonia. La liberación nacional se revela indispensable para la liberación social en la metrópolis y en Europa.

Por su parte, Engels defiende activamente la libertad irlandesa dentro de la Internacional, apoyando a la separación de las secciones irlandesas del consejo federal británico. Engels sabía que la clase obrera irlandesa no aceptaría nunca la absorción de estas dentro del Consejo federal y que nadie tenía la potestad de imponerlo. Además, remarcará que “Si los miembros de la Internacional que pertenecen a una nación conquistadora le pidieran a la nación que fue conquistada y ha sido oprimida desde entonces, que se olvidara de su nacionalidad y de su situación específicas, que “pusiera fin a las diferencias nacionales”, etc., entonces esto no sería internacionalismo, sino nada más que predicar la sumisión al yugo opresor e intentar justificar y perpetuar la dominación del conquistador bajo el manto del internacionalismo.” [19]

Engels fijará su posición final sobre Irlanda a la carta a Kautsky de febrero de 1882 [20] que ya hemos citado anteriormente con las siguientes palabras: “Una de las tareas reales de la revolución del 48 (…) era la instauración de las nacionalidades oprimidas y fragmentadas de Europa, central en cuanto que estas fueran viables en general y estuvieran maduras especialmente para la independencia. Esta tarea, de acuerdo con las condiciones entonces vigentes, fue resuelta (…) en Italia, Hungría y Alemania. Quedaron Irlanda y Polonia (…) soy del parecer, pues, que dos naciones de Europa no solo tienen el derecho, sino el deber de ser nacionales antes que internacionales: los irlandeses y los polacos.”

Como he establecido al inicio, el último tema de análisis del artículo es la cuestión de los “pueblos sin historia”, que ha provocado un debate en el marxismo a lo largo del tiempo para averiguar cómo encajar las afirmaciones de Engels en los textos que tratan este tema con el resto de trabajos sobre el nacionalismo y la liberación nacional.

El 1849 Engels escribirá en la Nueva Gaceta Renana el texto titulado La lucha de los magiares donde vertirá por primera vez este tipo de valoraciones respecto a la actitud de los pueblos eslavos del sur ante la dominación austríaca y rusa. Podemos encontrar fragmentos donde defiende que, con la excepción de los polacos y los magiares (húngaros), “El resto de pequeñas y grandes nacionalidades y pueblos están destinados a morir mucho antes de la tormenta revolucionaria mundial” o también predecir “la desaparición de la Tierra no solo de clases y dinastías reaccionarias sino también de pueblos reaccionarios enteros. Y esto es también un paso hacia adelante”.

Este tipo de declaraciones se repetirán durante los años 50, etapa en la cual, como ya hemos visto, Engels se muestra en general más pesimista en cuanto a las perspectivas revolucionarias y de liberación nacional y desaparecerán con el paso del tiempo cuando sus esperanzas resurjan. Las razones que han dado los estudiosos para explicar esta cuestión han sido variadas, algunas compatibles entre ellas y otras contradictorias. Roman Rosdolsky considera que en la base de estas posiciones hay cierto supremacismo alemán por parte de Engels [21], o como plantea también Ephraïm Nimni [22], un determinismo hegeliano aplicado en el análisis de estos pueblos. Joseph Petrus, en cambio, enmienda la totalidad del planteamiento nacional marxista, que no considera una teoría completa sino apreciaciones puntuales según el contexto. En este sentido las afirmaciones sobre los “pueblos sin historia” serían simplemente un ejemplo más de la incoherencia de los planteamientos de Engels y Marx [23]. 

Después de hacer este repaso sobre la evolución del pensamiento de Engels respecto a la cuestión nacional, acabo este artículo con las conclusiones que, creo, se pueden extraer.

Durante los primeros años de análisis del tema, durante la década de los 40, su posición se concreta de la forma siguiente: la liberación social y nacional van unidas, pero la segunda sometida a la primera. Además, la lucha se realiza prioritariamente en el centro de la metrópoli, Inglaterra sobre todo. El desarrollo de la lucha de clases es el elemento esencial que permitirá, no solo la liberación nacional de las naciones oprimidas, sino también la revolución en toda Europa.

En cuanto al caso de los “pueblos sin historia”, creo que hay que enmarcarlos en esta “etapa oscura” de Engels durante los años 50 del s. XIX, que es también la etapa donde hace los comentarios más negativos respecto al desarrollo de la lucha revolucionaria en Europa y la liberación de Irlanda y Polonia. La derrota revolucionaria y el refuerzo de las posiciones reaccionarias afectarán Engels de forma notable y lo empujarán a escribir estos textos tan contradictorios con los planteamientos que hasta entonces había defendido.

A partir de un análisis más exhaustivo, realizado fundamentalmente una vez superado el desastre de 1848, tanto Marx como Engels modifican su posición, considerando ahora que a pesar de que los movimientos de emancipación social y nacional tienen que ir de la mano, la liberación nacional puede ser el elemento esencial para hacer avanzar la lucha de clases de la nación opresora. Ahora, el desarrollo nacional y de la lucha de clases se deciden en la periferia, no en el centro. Con retoques y matices según el contexto, esta será la posición definitiva que Engels defenderá durante la mayor parte de su vida.

Querría finalizar agradeciendo a La Realitat la posibilidad de escribir sobre Engels y la cuestión nacional, así como al camarada Joan Tafalla por la preparación de los textos que he empleado para realizarlo y su predisposición a ayudarme y a resolver cualquier duda que me pudiera surgir. También quiero agradecer a la Revista Agitación la propuesta de poder publicar el artículo traducido al castellano.

Artículo publicado originalmente en catalan en Engels.catun proyecto de La Realitat, órgano de expresión de Comunistes de Catalunya

Traducido del catalán al castellano por Anna Llin.

NOTAS

[1] Engels, F. En el aniversario de la revolución polaca de 1830. OME 9. Pgs 58-60. Traducción al catalan realizada por el autor a partir de la traducción al castellano del original en francés hecha por Joan Tafalla. El resto de textos citados a lo largo del artículo fueron traducidos al catalán para la confección del texto original en dicha lengua por parte del autor. Para la versión en castellano publicada aquí, se han vuelto a traducir los fragmentos al castellano independientemente de su lengua original, con cuidado de no modificar su significado.

[2] Marx, K. y Engels, F. Discursos sobre Polonia, pronunciados en el míting internacional celebrado en Londres, el 29 de noviembre de 1847 en ocasión del 17 aniversario del alzamiento polaco de 1830. Deutsche-Brüsseler-Zeitung, nº 98, 9/12/1847. OME 9. Pgs 61-63. 

[3]  Marx, C. y  Engels, F. Correspondencia. Editorial Cartago. 1973. Pgs 39-40.

[4] Anderson, Kevin B. Marx at the Margins. University of Chicago Press. 2010. Pgs 71-72.

[5] Íbidem. Pg 74.

[6] Citado en Íbidem. Pg 77.

[7] Citado en Dunayevskaya, R. Rosa Luxemburg. Women’s Liberation, and Marx’s Philosophy of Revolution. University of Illinois Press. 1991.

[8] Engels, F. Prólogo de la edición polaca de 1892 del Manifiesto del Partido Comunista. OME 9. Pgs 387-388.

[9] Sir Robert Peel, dirigente del Partido Conservador y Primer Ministro del Reino Unido entre 1834-35 y 1841-46.

[10] Engels, F y Marx, K. Imperio y Colonia. Escritos sobre Irlanda. Cuadernos de Pasado y Presente. 1979. Pg 61.

[11] El Cartismo fue uno de los primeros movimientos de la clase obrera inglesa con voluntad de intervención política. Deben su nombre a la Carta del Pueblo (People’s Charter), documento enviado al Primer Ministro del Reino Unido en 1838 por la Asociación de Trabajadores de Londres donde exigían reformas como el sufragio universal masculino, la abolición del requisito de propiedad para poder ser miembro del Parlamento o un sueldo anual para los diputados para que los obreros se pudieran dedicar en caso de ser elegidos. Con la derrota del movimiento revolucionario de 1848 perdieron su influencia.

[12] Engels, F i Marx, K. Imperio y Colonia. Escritos sobre Irlanda. Cuadernos de Pasado y Presente. 1979. Pg 75.

[13] Íbidem. Pg 109.

[14] Carta de Marx a Engels del 2 de noviembre de 1867, citada en Anderson, Kevin B. Marx at the Margins. University of Chicago Press. 2010. Pg 126.

[15] Engels, F y Marx, K. Imperio y Colonia. Escritos sobre Irlanda. Cuadernos de Pasado y Presente. 1979. Pgs 141-142

[16] Jeremiah O’Donovan Rossa (Diarmáid O’Donnabháin Rosa) fue uno de los líderes más destacados del IRB. Tras ser elegido se anularon las elecciones y permaneció encarcelado hasta que el Gobierno lo dejó en libertad a cambio de no volver nunca más a Inglaterra. Emigró a los EEUU y siguió trabajando para la liberación irlandesa, fundando un periódico y financiando campañas para comprar armas y explosivos. Venerado por los suyos, recibirá un funeral multitudinario en vísperas del Alzamiento de Pascua de 1916.

[17] Engels, F i Marx, K. Imperio y Colonia. Escritos sobre Irlanda. Cuadernos de Pasado y Presente. 1979. Pg 189.

[18] Íbidem. Pg 192

[19] Íbidem. Pg 322

[20] Íbidem. Pg 344

[21] Rosdolsky, R. Friedrich Engels y el problema de los pueblos “sin historia”. Cuadernos de Pasado y Presente. 1980.

[22] Nimni, E. Marx, Engels and the National Qüestion. Science & Society. Vol 53 (3). 1989.

[23] Petrus, J.A. Marx and Engels on the National Qüestion. The Journal of Politics. Vol 33(3). 1971.

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