Hoy se ha celebrado en Irlanda un referéndum sobre el derecho al aborto para derogar la 8ª enmienda de su constitución, que igualaba el derecho a la vida de la mujer gestante con la del feto, anulando los 3 supuestos que se suelen garantizar como derecho al aborto: violación, malformación del feto y riesgo en la vida de la madre, dejando a las mujeres irlandesas en una situación de vulnerabilidad total.

Los primeros sondeos indican un triunfo total del rechazo a la 8ª enmienda, el triunfo del feminismo y de las luchas por los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres irlandesas es ya un hecho que está siendo celebrado en todos los rincones de Irlanda.

Cada día viajan 9 irlandesas a Reino Unido para abortar y miles de mujeres adquirían píldoras abortivas por Internet, sin la atención médica necesaria y arriesgándose a penas de hasta 14 años de cárcel

Irlanda contaba hasta la votación del referéndum con una de las legislaciones más restrictivas del mundo en materia de derechos sexuales y reproductivos. La octava enmienda entró en vigor en 1983, pero en el año 2012, a partir del fallecimiento por una infección de sangre de Savita Halappanavar, de 31 años, que ingresó en el hospital en estado muy grave y que, debido a la negación de los médicos de interrumpir su embarazo, pese a que era imposible la viabilidad del feto, falleció. Su muerte abrió un debate público y social sobre el aborto en Irlanda, y se pusieron las cifras sobre la mesa: cada día viajan 9 irlandesas a Reino Unido para abortar y miles de mujeres adquirían píldoras abortivas por Internet, sin la atención médica necesaria y arriesgándose a penas de hasta 14 años de cárcel. En el año 2013, salió adelante una ley que permitía el aborto en caso de que la vida de la madre estuviera en riesgo, pero dejaba fuera los supuestos en caso de violación, malformación del feto o el derecho de las mujeres a decidir sobre sus cuerpos.

Sin duda el gran avance en esta votación es la ley que posteriormente regulará el derecho al aborto de las mujeres irlandesas. La reforma garantizará el derecho al aborto en todas las circunstancias durante las primeras 12 semanas y, en casos excepcionales, hasta las 24 semanas.

Esta votación se da en un contexto de avance del movimiento feminista internacional y las mujeres en la lucha por los derechos sexuales y reproductivos, por la soberanía sobre nuestra sexualidad y por el control sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas. En Argentina la “pañuelada” feminista ha conseguido impulsar un debate público y social sobre la ley del aborto; en Italia el movimiento “Non una di meno” está convocando manifestaciones multitudinarias contra la objeción de conciencia médica; en Polonia el pasado año se convocó una huelga de mujeres, que sirvió de inspiración para la Huelga del 8 de Marzo, contra el retroceso legislativo que el gobierno buscaba imponer sobre los derechos reproductivos de las mujeres.

Las prácticas abortivas en Irlanda y el derecho a una vida digna para las mujeres también han estado marcadas por la cuestión de clase. La práctica más común acudir al Reino Unido para abortar, donde los tratamientos oscilan entre 500 y 1700 euros, costes imposibles de asumir para las trabajadoras irlandesas.

El derecho de las mujeres a decidir sobre nuestros propios cuerpos está directamente relacionado con el derecho a una vida digna. Significa poder construir un proyecto vital en el que mujer y madre no sean sinónimos, y poder decidir libremente sobre nuestra maternidad.

En el Estado español, el aborto está regulado por la ley vigente desde el año 2010, en la que se practica el aborto a las mujeres hasta las 14 semanas, y hasta las 22 semanas en caso de riesgo para la madre o para el feto. Sin duda, un gran avance para las mujeres, pero las comunistas sabemos que queda mucho por avanzar para garantizar el aborto libre, público, universal y gratuito: el aborto sigue presente en el Código Penal; las mujeres en situación administrativa irregular no tienen derecho al aborto, incluso si han sido víctimas de una agresión sexual, arriesgándose a ser deportadas si deciden abortar o denunciar; las mujeres de 16 y 17 años no tienen autonomía para abortar, impidiéndose que aborten en caso de que no cuentan con el permiso de los padres o tutores legales; cuando las mujeres decidimos abortar nos mandan con un sobre a casa a pensárnoslo durante 3 días, infantilizándonos y no respetando nuestra decisión.

El derecho de las mujeres a decidir sobre nuestros propios cuerpos está directamente relacionado con el derecho a una vida digna. Significa poder construir un proyecto vital en el que mujer y madre no sean sinónimos, y poder decidir libremente sobre nuestra maternidad. La despenalización del aborto es una reivindicación histórica del movimiento feminista y de las comunistas en el Estado español, entendiendo que el patriarcado busca controlar nuestros cuerpos y nuestras vidas, restringiendo nuestros derechos sexuales y reproductivos e imponiendo mediante un modelo reproductivo al servicio del Estado, pero no de nuestras vidas y nuestras decisiones.

Por ello, nuestra solidaridad es inquebrantable con las mujeres irlandesas y con el movimiento feminista internacional: educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir.

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