Con diferentes variaciones, seguro que hemos escuchado alguna vez esta frase en boca de algún amigo, amiga o familiar. Quien dice bandera, dice himno o cualquier otro elemento simbólico del Estado español.

Para comenzar debemos reflejar algo que es evidente: mientras en Latinoamérica o en numerosos países europeos la bandera se vive con normalidad al margen de la ideología política en España, la actual bandera monárquica, se ha asociado a la derecha. Pero qué significa eso, ¿tenía razón el dictador Franco cuando decía que los “rojos” éramos la antiEspaña?

Ante este tipo de insinuaciones (más bien ataques) los y las comunistas decimos que no, que no tenemos ningún tipo de odio o resentimiento contra nuestro país, pero antes de asumir acríticamente una serie de símbolos, vamos a ver qué hay detrás. Ningún símbolo político es neutral o azaroso si no que responde a una serie de condicionantes históricos. Desde la estrella de David en la bandera israelí, símbolo de la religión del Estado (invasor), la hoz y el martillo representando la unión de obreros y campesinos que ondeaba en la bandera roja de la Unión Soviética o la de Mozambique con un fusil AK-47, que da algunas pistas sobre cómo se consiguió en África la independencia frente a las potencias europeas. Pero volvamos a la bandera española. Seguramente habrás escuchado que la rojigualda fue una imposición de Franco. Esto es cierto, a medias. El origen de la actual bandera española se remonta al año 1785 cuando reinaba el borbón Carlos III y no sería hasta el año 1843 cuando la reina Isabel II la instauró como bandera nacional española. En 1931 se proclama la Segunda República y se le añade el color morado a la bandera en alusión a los comuneros de Castilla. Será el golpe de estado y la victoria del bando fascista el que imponga la vuelta a la rojigualda (además de introducir el águila de San Juan y el yugo y las flechas en el escudo). En cambio, en Francia, país elegido como ejemplo para el título de este artículo, será la Revolución contra el Antiguo Régimen (guillotinando cuellos borbónicos de por medio) la que cree la actual bandera francesa y lo que explica que la izquierda francesa no muestre ningún reparo respecto a su bandera.

En 1931 se proclama la Segunda República y se le añade el color morado a la bandera en alusión a los comuneros de Castilla

La guerra de banderas en nuestro país es más bien reciente. Hasta hace bien poco era raro ver banderas rojigualdas en los balcones, exceptuando los momentos en los que la selección española jugaba en alguna competición. Tras el inicio del “procés” en Catalunya y el auge del nacionalismo español como respuesta, se ha normalizado la irrupción de rojigualdas en ciudades y pueblos. Pero vayamos ya al meollo de la cuestión. ¿Por el hecho de llevar la bandera de España significa que soy un “facha”? Obviamente no. ¿Eso significa que los comunistas, la izquierda en general, debemos aceptar acríticamente esta bandera impuesta, pues es “la que nos representa a todos”? Pues lógicamente la respuesta vuelve a ser negativa. Al igual que no aceptamos acríticamente una institución feudal como la monarquía por mucho apoyo popular que pudiera tener en su momento (que no actualmente) no aceptamos los símbolos impuestos por el Jefe de Estado heredero de Franco después de que este dejara todo “atado y bien atado”. – “Si, si, pero el PCE aceptó la bandera rojigualda y la monarquía en la Transición”. Efectivamente. Pero ni nos sentimos vinculados a las decisiones tomadas por el liquidador del PCE, Santiago Carrillo, ni una (errónea) decisión como esa puede desvincularse de su contexto, recién salidos de la dictadura. Que una parte importante de la población rechace la rojigualda no se debe únicamente a que haya sido una imposición del dictador Francisco Franco si no porque durante mucho tiempo nos han querido imponer una idea de España monolítica, con una sola lengua, cultura e Historia común a la que se le añade una mitificación del “Imperio español” y sus supuestos logros, siendo el máximo exponente de esta exaltación de la historia nacional la celebración del 12 de octubre; actualmente, Fiesta de la Hispanidad, hasta hace no mucho, Día de la Raza. Es por lo tanto comprensible que desde la izquierda se rechace una bandera que se entiende ligada a la época franquista, al pasado colonialista y a la actual opresión nacional respecto al resto de naciones que conviven en nuestro país. Todo esto supone que el sentimiento de pertenencia a España sea menor que el que existe en otros países de nuestro entorno respecto a esos países y que haya disminuido considerablemente desde 2002. Al analizar este hecho, el Real Instituto Elcano, uno de los principales “think-tanks” de nuestro país dice lo siguiente:

“Las causas de esa débil identidad nacional española han sido muy debatidas por historiadores, sociólogos y politólogos: el franquismo y, en especial, su período autárquico, produjeron un complejo de inferioridad en los españoles en su comparación con las demás naciones europeas o con EEUU, un complejo que ya se había alimentado tras la crisis de 1898 y la pérdida de las últimas colonias americanas. Por otra parte, el abuso de los símbolos y la retórica nacionalista por parte de las autoridades franquistas creó el efecto contrario tras la transición: el rechazo al nacionalismo español y a sus símbolos, la bandera y el himno, por su identificación con ese período. A la vez, los movimientos nacionalistas periféricos y el entusiasmo con que la izquierda española los apoyó como liberadores durante la transición y en años posteriores, contribuyeron aún más a debilitar “lo español”, hasta el punto de que la exhibición de una bandera española pasó a ser indicador de una ideología conservadora cuando no de nostalgia por el franquismo. La misma palabra “España” resultó sospechosa y fue sustituida a menudo por “el Estado español”, una expresión de escasa resonancia emotiva.” [1]:

Quienes lucen banderita y la utilizan peligrosamente para captar votos son los mismos que han cedido el territorio español a bases militares extranjeras

Quienes lucen banderita y la utilizan peligrosamente para captar votos son los mismos que han albergado decenas de corruptos en sus partidos, que privatizan para negocio de unos pocos frente a la mayoría que sufre el empeoramiento de los servicios públicos, que llevan sus fortunas a paraísos fiscales, que han cedido el territorio español a bases militares extranjeras, que han hecho que España pierda soberanía al integrarnos en la Unión Europea, el euro y la OTAN. Son el PP, PSOE y Ciudadanos, baluartes del Régimen 78, peleando por ver quién tiene la bandera más grande mientras aplican el artículo 155 en Catalunya.

Albert Rivera dice que él no ve rojos o azules, empresarios o trabajadores, que él solo ve españoles. Pero si hay algo que tienen en común un operario de la SEAT de Barcelona, una maestra de Cuenca, una camarera en Madrid, o un estibador de Algeciras, es que todos son trabajadores, todos venden su fuerza de trabajo para poder vivir y por lo tanto todos, en su diversidad, tienen un interés común. Debemos estar alerta, por lo tanto, cuando esa minoría que vive a costa del sudor de la mayoría de la sociedad nos diga que todos tenemos los mismos intereses, que somos iguales porque somos españoles. No permitamos que nos enfrenten entre catalanes y andaluces, vascos y madrileños, entre nativos o extranjeros. Pese a nuestra diferente cultura, lengua u origen nacional formamos parte de una misma clase que tienen unos mismos intereses. Preguntémonos, ¿a quién beneficia el enfrentamiento entre trabajadores y pueblos y a quién perjudica la equiparación de trabajadores y empresarios?

Tras esta breve aproximación a un tema de gran calado y que tiene serias implicaciones en la política de nuestro país, animamos a que quien quiera animar a España en el Mundial (sobre la relación entre el fútbol y la política ver [2]) lo haga sabiendo que la tricolor es también la bandera de España pero sobre todo estando alerta frente a quienes pretenden utilizar la bandera para dividirnos o tapar sus vergüenzas e impedir que nos unamos por nuestro nexo común: nuestra condición de trabajadores y trabajadoras.

 

NOTAS:

[1]:http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/demografia+y+poblacion/ari50-2016-gonzalezenriquez-declive-identidad-nacional-espanola

[2]:https://www.agitacion.org/2018/06/13/comienza-el-partido-y-la-politica-salta-al-cesped/)

3 comentarios en «¿Nuestra bandera?»

  1. La actual bandera Española mantiene los colores de la bandera franquista. A mi parecer, dicha bandera debería ser cambiada por la anterior al franquismo, la republicana, pero eso llevaría a la abdicación de la familia real, cosa que veo algo difícil sin una revolución.

  2. Soy partidario de la bandera rojigualda porque también se utilizó como bandera en la primera república española. De hecho voy a aplicar la regla de 3 para poder debatir.
    Italia fue fascista, apoyo también a Hitler igual que Franco. Pero la insignia de la Italia fascista era la tricolor actual. Al terminar la guerra y con un referéndum sobre la monarquía pues ganó la república y se proclamó siendo su bandera de los mismos colores que estuvo bajo la dictadura de Mussolini. Por lo tanto si ellos no han cambiado su bandera, ¿por qué nosotros si? Además ya se sabe que el color de los comuneros de Castilla no era el morado sino el carmesí, color representado en la bandera de la comunidad de Madrid y para acabar, fuentes históricas dicen que el propio Vicente Rojo critico la tricolor diciendo que solo consiguió dividir más a los españoles. Desde mi opinión España debe ser un Estado federal manteniendo los mismos colores en la bandera y cambiar su escudo.

    Aquí mi humilde opinión.

    Gracias

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