(versión en castellano, versión en galego al final del artículo)

El Caffe Vecchio es una cadena de cafeterías de la localidad de A Coruña. Llegó a contar con cuatro locales de los que ya sólo quedan dos y son conocidos por tener una estética similar a Starbucks, motivo por el cual tuvo mucho auge en su apertura.

El conflicto con Vecchio viene de lejos, según nos cuentan extrabajadoras de este negocio, hace por lo menos 10 años que está en decadencia y sigue resistiendo gracias a la explotación laboral que sufren las empleadas y empleados.

El Vecchio es un ejemplo perfecto de lo que no se debe hacer siendo un empresario y lo que sí se debe hacer siendo una trabajadora. Ponemos en evidencia en este artículo cómo el empresario ejerce su poder y se mantiene impune como miembro de la clase burguesa mientras las trabajadoras pelean con constancia y ponen de manifiesto su precaria situación laboral a pesar de no obtener grandes resultados a corto plazo.

La lucha sindical que existe en este conflicto nos servirá de formación para afrontar futuras luchas y para no perder la esperanza cuando tengamos que exigir que se cumplan nuestros derechos laborales. Además es importante recalcar el retraso en la resolución de este tipo de conflictos y las cargas económicas que suponen a las trabajadoras, además del desgaste físico y mental.

EL CONFLICTO

Nos situamos en febrero de 2020, momento previo a la crisis sanitaria de la COVID19. Las trabajadoras y trabajadores recibían su salario con bastante retraso según lo acordado en convenio, la retribución podía retrasarse hasta 30 días de la fecha que correspondía.

En marzo, con la irrupción de la pandemia, las trabajadoras tuvieron que dejar sus puestos de trabajo para cumplir con los mandatos del Estado de Alarma, teniendo todavía pendiente de cobro el salario de febrero y, por supuesto, esos 15 días de marzo.

No fue hasta junio cuando recibieron la notificación del ERTE al que se podían acoger pero también fue ese mismo mes cuando el empresario les pidió que se encargaran de limpiar los locales, para ir preparando la reapertura. Les prometió que les pagaría lo que les debía y, apelando a la crisis sanitaria para justificar los impagos, les dijo que ellas tenían que poner de su parte.

Es evidente cómo el empresario utiliza una estrategia de manipulación para hacer creer a las empleadas que son responsables del éxito o fracaso del negocio, pero luego se le olvida esa máxima a la hora de retribuir su trabajo.

Otra situación que se repetía era que las empleadas y empleados en situación de baja laboral no percibían el pago por parte de la Mutua ya que el dueño era el encargado de gestionar el ingreso y eso no sucedía, quedándose él con lo abonado. Las empleadas después de meses peleando para demostrar que no habían recibido lo que les correspondía, tenían que volver a solicitar el pago directamente a la Mutua.

No sólo encontramos una problemática en la retribución salarial sino que el Caffe Vecchio también ejecuta despidos y contrataciones sin ninguna regulación e incumpliendo el convenio. Además, las trabajadoras fueron obligadas a descolgarse de éste al regresar a sus puestos de trabajo después del confinamiento. De esa forma, el empresario consigue reducir sus salarios.

Cuando alguna trabajadora se planta y exige su retribución, el Vecchio se encarga de sancionarla para aleccionar a las demás de las consecuencias de exigir sus derechos. También se encarga de ejercer mobbing laboral a las empleadas para que se vayan por decisión propia y evitar tener que indemnizarlas. Cuando no lo consigue, emite una carta disciplinaria acusando de hurto, mala atención y deterioro de material para justificar el despido.

El Vecchio fue acusado de todas estas problemáticas el pasado año con movilizaciones en la puerta de su local principal. El negocio tiene presencia en redes sociales como instagram o facebook donde publicó un comunicado negando todos los hechos. Comunicado que a día de hoy ya no se puede encontrar en sus redes. Además, en la actualidad, se encuentra en proceso judicial con varias trabajadoras y trabajadores y se declara insolvente para evitar las consecuencias. Este dato sólo lo podemos encontrar en un medio de comunicación, siendo los demás cómplices del amparo de este empresario. En las redes sociales del negocio no se atisba ningún ejemplo de insolvencia sino que siguen funcionando con normalidad, así como los dos locales que siguen abiertos.

Todas estas medidas ejercidas por el empresario son un claro ejemplo de la precarización de las condiciones laborales, sobre todo en el sector de la hostelería, y de las dificultades que nos encontramos las jóvenes para construir un futuro estable. También ejemplifican la impunidad de los empresarios y la larga lucha que tienen que gestionar las trabajadoras cuando alguno de ellos no cumple ni con los mínimos que se piden en el Estatuto de los Trabajadores.

ENTREVISTA

Desde hace más de un año aparecen en redes sociales denuncias de trabajadoras del Vecchio de impagos y mala gestión y el año pasado, el 10 de noviembre de 2020, os concentráis delante del local de calle Real a protestar, ¿cuál serían los motivos que os llevaron a gestionar esa movilización?

Caffe vecchio es una empresa acabada, te pagan a día 15 de mes vencido y como no hay dinero se puede retrasar hasta 20 días el pago, es decir, enero te lo pagan en febrero y así. No se respetan los descansos de los trabajadores ya que te pide que acudas a por la llave en tu día libre porque te toca abrir el local al día siguiente, en vez de acudir él a abrir. El personal es contratado y despedido continuamente para no abonar indemnizaciones y para tener beneficios por medio de no pagarnos. Además, los empleados en situación de baja laboral no recibían sus retribuciones porque se las quedaba el dueño, que era el encargado de realizar los ingresos y no los hacía. A una compañera directamente la despidió cuando tuvo que coger una baja. Y todas estas problemáticas se acentuaron con la entrada de la pandemia.

Es decir, ¿no solo había retraso en los pagos sino que a las trabajadoras de baja ni siquiera se les pagaba?

Efectivamente. A ver, finalmente recibían sus salarios pero después de meses peleando para demostrar que no lo habían cobrado. Tenían que exigir directamente a la Mutua que realizara el pago sin intermediarios. El empresario en vez de ejecutar el traspaso de los ingresos recibidos por la Mutua para abonar a sus trabajadores de baja, se lo quedaba. Y a los trabajadores que pretende despedir ya no nos paga el último mes. Emite una carta disciplinaria y te despide pero ni siquiera te da de baja en la Seguridad Social, así que ni te puedes apuntar al paro ni recibes tu sueldo.

Y respecto al ERTE ¿no se gestionó cuando se implantó el Estado de Alarma?

El ERTE tardó en llegar. Nos lo dieron en junio y ese mismo mes ya nos estaban pidiendo que arrimáramos el hombro para ir a limpiar, con la promesa de que se nos pagaría lo que se nos debía.

Entonces, ¿desde febrero a junio no recibisteis ninguna retribución?

Exacto, en julio ya nos dieron de baja en el ERTE y empezamos a trabajar y se nos dijo que cobraríamos el día 15 lo que nos correspondía. Pero el día de pagar no se nos pagó y se nos dijo que

no había dinero. Alguna trabajadora protestó en nombre de todas y hubo sanciones sin empleo ni sueldo durante varios meses.

¿Y cómo se resolvió esa situación?

No se resolvió, se la dejó sin empleo ni sueldo durante varios meses y cuando estaba a punto de finalizar la primera sanción le impusieron otra. Se nos hace mobbing a todas para que decidamos irnos por voluntad propia. En vez de irnos, gestionamos las denuncias pertinentes, como procedía. Pero la empresa no acude a los juicios y se declara insolvente, mientras todavía tienen dos locales abiertos y la situación se repite.

¿Cuántas trabajadoras estáis afectadas por esta situación?

Muchas y muchos, porque esto lleva 10 años yendo mal, de mis compañeros éramos 25 y en juicios por lo menos hay unas 40 implicadas. Ahora se está volviendo a repetir el conflicto y más trabajadores se acercaron al sindicato.

¿Cómo es que se mantiene el local abierto, dada esta situación, las trabajadoras siguen aguantando esta situación?

No, para nada, nadie está trabajando. Los que están trabajando ahora llevan un mes o dos, después los echan sin pagarles y cogen a otros. Contrataron a un compañero en junio con un contrato de 7 meses y a mediados de octubre ya se le estaba haciendo mobbing de forma exagerada para que se fuera por voluntad propia, como no lo hizo, se le emitió una carta disciplinaria acusándolo de hurto y de estropear los productos pero lo curioso es que no lo dio de baja en la seguridad social a pesar de llevar casi un mes sin acudir por el local.

¿Y os habéis encarado en alguna ocasión con el empresario por esta situación?

Pues claro, al final vas al local a exigir respuestas y pedir lo que te corresponde y el empresario te trata como un desconocido, te dice que lo estás amenazando, hace oídos sordos y te amenaza con llamar a la policía.

Entrando un poco más en el conflicto, ¿cómo gestionasteis las denuncias? ¿teníais ayuda de algún sindicato?

Sí, estamos con la CIG, nos ayudan con el conflicto. Se han convocado manifestaciones y son los que están gestionando los juicios. De hecho recientemente más trabajadores se acercaron al sindicato porque se repite la situación.

¿Y cómo os pusisteis en contacto con el sindicato? ¿ya formabais parte? ¿ya lo conocíais?

Algunas nos unimos cuando ocurrió esta situación, otras personas prefirieron ponerse en contacto con abogados directamente. Algunas ya estaban familiarizadas con los sindicatos y se acercaron a la CIG, que es el sindicato con el que se sentían más cómodas y varias compañeras nos unimos a continuación. Desde el sindicato nos lo pusieron todo más fácil, nos ayudaron mucho con las denuncias y convocaron movilizaciones para darle visibilidad al conflicto. A día de hoy seguimos trabajando.

¿Cómo esperais que se resuelva esta situación? ¿Se harán cargo de los impagos?

Pues espero que lo cierren ya que tendrán unas 100 denuncias por lo menos. No sólo nos deben dinero a los empleados sino también al Estado. En los juicios se declaran insolventes y el dinero que recibimos es del Fondo de Garantía Social del Estado. Imagino que a los próximos juicios tampoco aparecerán pero me parece increíble que puedan mantener los locales abiertos mientras se declaran insolventes y evaden los pagos.

SITUACIÓN ACTUAL DEL CONFLICTO

En este caso, el conflicto sigue abierto debido a los retrasos que genera la justicia en tramas laborales como esta. La burocracia administrativa retrasa la resolución de los conflictos llegando a perjudicar a las trabajadoras en vez de a los empresarios que están eludiendo sus responsabilidades. Pero esto no nos debe frenar en nuestro esfuerzo por conseguir nuestros objetivos y exigir nuestros derechos laborales, al contrario, debemos afrontar los conflictos con energía para demostrar que, por muy difícil que nos lo quieran poner, no vamos a dar un paso atrás. Somos conscientes de que la justicia y el Estado burgués sirve a los intereses de los empresarios por eso nuestra lucha como trabajadoras y sindicalistas debe ser implacable.

Este conflicto ejemplifica a la perfección la situación en la que nos encontramos las trabajadoras de servicios como la hostelería. En este sector, los contratos son casi siempre temporales o a tiempo parcial y de muy pocas horas, aunque después se realicen de forma irregular horas complementarias que no son contempladas en contrato. Esto solo nos perjudica, el abuso de esas horas y la flexibilidad exigida a las trabajadoras se traduce en una alta rotación de las mismas en los centros de trabajo e inseguridad laboral y económica, como se evidencia en el Vecchio.

Además, en este marco de crisis económica agudizada por la pandemia, las condiciones de vida de la gente joven, que es la más solicitada para este tipo de empleos, son extremadamente precarias.

Mientras nosotras no somos capaces de llegar a fin de mes, los empresarios incrementan sus beneficios por el aumento de la demanda.

Nos encontramos también de forma habitual casos en los que organizarse y sindicarse para acabar con estos abusos laborales provoca que las trabajadoras sean marginadas y discriminadas por parte de la empresa, como ocurre en el Vecchio. Los salarios, en muchas ocasiones, se encuentran por debajo del SMI y existen obligaciones indirectas de trabajar el doble de la jornada contractual. Y, como ocurre en esta cafetería de A Coruña, se les deben nóminas a las trabajadoras que son obligadas a seguir trabajando para poder exigir recuperar lo que no ha sido retribuido.

Es imprescindible que se respeten todos los derechos laborales sin excepción y que la represión sindical no tenga cabida en los centros de trabajo. Es necesario desarticular todos los mecanismos de precarización de la clase trabajadora en todos los sectores y en este caso particular, en la hostelería, garantizando unas condiciones laborales dignas para todas las trabajadoras.

La organización y el poder popular son nuestra herramienta para combatir la precariedad laboral a la que estamos sometidas como clase obrera.


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GALEGO

CAFFE VECCHIO: manter un negocio á conta da explotación laboral

O Caffe Vecchio é unha cadea de cafeterías da localidade da Coruña. Chegou a contar con catro locais dos que xa só quedan dous e son coñecidos por ter unha estética similar a Starbucks, motivo polo cal tivo moito auxe na súa apertura.

O conflito con Vecchio vén de lonxe, segundo nos contan extraballadoras deste negocio, hai polo menos 10 anos que está en decadencia e segue resistindo grazas á explotación laboral que sofren as empregadas e empregados.

O Vecchio é un exemplo perfecto do que non se debe facer sendo un empresario e o que si se debe facer sendo unha traballadora. Poñemos en evidencia neste artigo como o empresario exerce o seu poder e mantense impune como membro da clase burguesa mentres as traballadoras pelexan con

constancia e poñen de manifesto a súa precaria situación laboral a pesar de non obter grandes resultados a curto prazo.

A loita sindical que existe neste conflito serviranos de formación para afrontar futuras loitas e para non perder a esperanza cando teñamos que esixir que se cumpran os nosos dereitos laborais. Ademais é importante recalcar o atraso na resolución deste tipo de conflitos e as cargas económicas que supoñen ás traballadoras, ademais do desgaste físico e mental.

O CONFLITO

Situámonos en febreiro de 2020, momento previo á crise sanitaria da COVID19. As traballadoras e traballadores recibían o seu salario con bastante atraso segundo o acordado en convenio, a retribución podía atrasarse ata 30 días da data que correspondía.

En marzo, coa irrupción da pandemia, as traballadoras tiveron que deixar os seus postos de traballo para cumprir cos mandatos do Estado de Alarma, tendo aínda pendente de cobranza o salario de febreiro e, por suposto, eses 15 días de marzo.

Non foi ata xuño cando recibiron a notificación do ERTE ao que se podían acoller pero tamén foi ese mesmo mes cando o empresario lles pediu que se encargasen de limpar os locais, para ir preparando a reapertura. Prometeulles que lles pagaría o que lles debía e, apelando á crise sanitaria para xustificar a falta de pagamentos, díxolles que elas tiñan que poñer da súa parte.

É evidente como o empresario utiliza unha estratexia de manipulación para facer crer ás empregadas que son responsables do éxito ou fracaso do negocio, pero logo esquéceselle esa máxima á hora de retribuír o seu traballo.

Outra situación que se repetía era que as empregadas e empregados en situación de baixa laboral non percibían o pago por parte da Mutua xa que o dono era o encargado de xestionar o ingreso e iso non sucedía, quedándose el co abonado. As empregadas despois de meses pelexando para demostrar que non recibiran o que lles correspondía, tiñan que volver solicitar o pago directamente á Mutua.

Non só atopamos unha problemática na retribución salarial senón que o Caffe Vecchio tamén executa despedimentos e contratacións sen ningunha regulación e incumprindo o convenio.

Ademais, as traballadoras foron obrigadas a descolgarse deste ao regresar aos seus postos de traballo despois do confinamento. Desa forma, o empresario consegue reducir os seus salarios.

Cando algunha traballadora plántase e esixe a súa retribución, o Vecchio encárgase de sancionala para aleccionar ás demais das consecuencias de esixir os seus dereitos. Tamén se encarga de exercer mobbing laboral ás empregadas para que se vaian por decisión propia e evitar ter que indemnizalas. Cando non o consegue, emite unha carta disciplinaria acusando de furto, mala atención e deterioro de material para xustificar o despedimento.

O Vecchio foi acusado de todas estas problemáticas o pasado ano con mobilizacións na porta do seu local principal. O negocio ten presenza en redes sociais como instagram ou facebook onde publicou un comunicado negando todos os feitos. Comunicado que a día de hoxe xa non se pode atopar nas súas redes. Ademais, na actualidade, atópase en proceso xudicial con varias traballadoras e traballadores e declárase insolvente para evitar as consecuencias. Este dato só o podemos atopar nun medio de comunicación, sendo os demais cómplices do amparo deste empresario. Nas redes sociais do negocio non se atisba ningún exemplo de insolvencia senón que seguen funcionando con normalidade, así como os dous locais que seguen abertos.

Todas estas medidas exercidas polo empresario son un claro exemplo da precarización das condicións laborais, sobre todo no sector da hostalería, e das dificultades que nos atopamos as mozas para construír un futuro estable. Tamén exemplifican a impunidade dos empresarios e a longa loita que teñen que xestionar as traballadoras cando algún deles non cumpre nin cos mínimos que se piden no Estatuto dos Traballadores.

ENTREVISTA

Desde fai máis dun ano aparecen en redes sociais denuncias de traballadoras do Vecchio de falta de pagamentos e mala xestión e, o ano pasado, o 10 de novembro de 2020, concentrádesvos diante do local de rúa Real a protestar, cal serían os motivos que vos levaron a xestionar esa mobilización?

Caffe vecchio é unha empresa acabada, páganche a día 15 de mes vencido e como non hai diñeiro pódese atrasar ata 20 días o pago, é dicir, xaneiro págancho en febreiro e así. Non se respectan os descansos dos traballadores xa que che pide que acudas pola chave no teu día libre porque che toca abrir o local ao día seguinte, no canto de acudir el a abrir. O persoal é contratado e despedido continuamente para non abonar indemnizacións e para ter beneficios por medio de non pagarnos.

Ademais, os empregados en situación de baixa laboral non recibían as súas retribucións porque o dono quedaba con elas, era o encargado de realizar os ingresos pero non os facía. A unha compañeira directamente a despediu cando tivo que coller unha baixa. E todas estas problemáticas acentuáronse coa entrada da pandemia.

É dicir, non só había atraso nos pagos senón que ás traballadoras de baixa nin sequera lles pagaba?

Efectivamente. A ver, finalmente recibían os seus salarios pero despois de meses pelexando para demostrar que non o cobraran. Tiñan que esixir directamente á Mutua que realizase o pago sen intermediarios. O empresario no canto de executar o traspaso dos ingresos recibidos pola Mutua para abonar aos seus traballadores de baixa, quedaba cos cartos. E aos traballadores que pretende despedir xa non nos paga o último mes. Emite unha carta disciplinaria e despídeche pero nin sequera che da de baixa na Seguridade Social, así que nin te podes apuntar ao paro nin recibes o teu soldo.

E respecto ao ERTE non se xestionou cando se implantou o Estado de Alarma?

O ERTE tardou en chegar. Déronnolo en xuño e ese mesmo mes xa nos estaban pedindo que arrimásemos o ombreiro para ir limpar, coa promesa de que se nos pagaría o que se nos debía.

Entón, desde febreiro a xuño non recibistes ningunha retribución?

Exacto, en xullo xa nos deron de baixa no ERTE e empezamos a traballar e díxosenos que cobrariamos o día 15 o que nos correspondía. Pero o día de pagar non se nos pagou e díxosenos que non había cartos. Algunha traballadora protestou en nome de todas e houbo sancións sen emprego nin soldo durante varios meses.

E como se resolveu esa situación?

Non se resolveu, deixouna sen emprego nin soldo durante varios meses e cando estaba a piques de finalizar a primeira sanción impuxéronlle outra. Fáisenos mobbing a todas para que decidamos irnos por vontade propia. No canto de irnos, xestionamos as denuncias pertinentes, como procedía. Pero a empresa non acode aos xuízos e declárase insolvente, mentres aínda teñen dous locais abertos e a situación repítese.

Cantas traballadoras estades afectadas por esta situación?

Moitas e moitos, porque isto leva 10 anos indo mal, dos meus compañeiros eramos 25 e en xuízos polo menos hai unhas 40 implicadas. Agora estase volvendo repetir o conflito e máis traballadores achegáronse ao sindicato.

Como é que se mantén o local aberto, dada esta situación, as traballadoras seguen aguantando?

Non, para nada, ninguén está a traballar. Os que están a traballar agora levan un mes ou dous, despois bótanos sen pagarlles e collen a outros. Contrataron a un compañeiro en xuño cun contrato de 7 meses e a mediados de outubro xa se lle estaba facendo mobbing de forma esaxerada para que se fose por vontade propia, como non o fixo, emitíuselle unha carta disciplinaria acusándoo de furto e de estragar os produtos pero o curioso é que non o deu de baixa na seguridade social a pesar de levar case un mes sen acudir polo local despois do despido.

E encarástesvos nalgunha ocasión co empresario por esta situación?

Pois claro, ao final vas ao local para esixir respostas e pedir o que che corresponde e o empresario trátache como un descoñecido, diche que o estás ameazando, fai oídos xordos e ameázache con chamar á policía.

Entrando un pouco máis no conflito, como xestionastes as denuncias? tiñades axuda dalgún sindicato?

Si, estamos coa CIG, axúdannos co conflito. Convocáronse manifestacións e son os que están a xestionar os xuízos. De feito recentemente máis traballadores achegáronse ao sindicato porque se repite a situación.

E como vos puxestes en contacto co sindicato? xa formabades parte? xa o coñeciades?

Algunhas nos unimos cando ocorreu esta situación, outras persoas preferiron poñerse en contacto con avogados directamente. Algunhas xa estaban familiarizadas cos sindicatos e achegáronse á CIG, que é o sindicato co que sentían máis cómodas e varias compañeiras unímonos a

continuación. Desde o sindicato puxéronnolo todo máis fácil, axudáronnos moito coas denuncias e convocaron mobilizacións para darlle visibilidade ao conflito. A día de hoxe seguimos traballando.

Como esperades que se resolva esta situación? Faranse cargo de realizar os pagos pendentes?

Pois espero que o pechen xa que terán unhas 100 denuncias polo menos. Non só nos deben diñeiro aos empregados senón tamén ao Estado. Nos xuízos decláranse insolventes e o diñeiro que recibimos é do Fondo de Garantía Social do Estado. Imaxino que aos próximos xuízos tampouco aparecerán pero paréceme incrible que poidan manter os locais abertos mentres se declaran insolventes e evaden os pagos.

RESOLUCIÓN DO CONFLITO

Neste caso, o conflito segue aberto debido aos atrasos que xera a xustiza en tramas laborais como esta. A burocracia administrativa atrasa a resolución dos conflitos chegando a prexudicar ás traballadoras no canto da os empresarios que están a eludir as súas responsabilidades. Pero isto non nos debe frear no noso esforzo por conseguir os nosos obxectivos e esixir os nosos dereitos laborais, ao contrario, debemos afrontar os conflitos con enerxía para demostrar que, por moi difícil que nolo queiran poñer, non imos dar un paso atrás. Somos conscientes de que a xustiza e o Estado burgués serve aos intereses dos empresarios por iso a nosa loita como traballadoras e sindicalistas debe ser implacable.

Este conflito exemplifica á perfección a situación na que nos atopamos as traballadoras de servizos como a hostalería. Neste sector, os contratos son case sempre temporais ou a tempo parcial e de moi poucas horas, aínda que despois realícense de forma irregular horas complementarias que non son contempladas en contrato. Isto só prexudícanos, o abuso desas horas e a flexibilidade esixida ás traballadoras tradúcese nunha alta rotación das mesmas nos centros de traballo e inseguridade laboral e económica, como se evidencia no Vecchio.

Ademais, neste marco de crise económica agudizada pola pandemia, as condicións de vida da xente nova, que é a máis solicitada para este tipo de empregos, son extremadamente precarias. Mentres nós non somos capaces de chegar a fin de mes, os empresarios incrementan os seus beneficios polo aumento da demanda.

Atopámonos tamén de forma habitual casos nos que organizarse e sindicarse para acabar con estes abusos laborais provoca que as traballadoras sexan marxinadas e discriminadas por parte da empresa, como ocorre no Vecchio. Os salarios, en moitas ocasións, atópanse por baixo do SMI e existen obrigacións indirectas de traballar o dobre da xornada contractual. E, como ocorre nesta cafetería da Coruña, débenselles nóminas ás traballadoras que son obrigadas a seguir traballando para poder esixir recuperar o que non foi retribuído.

É imprescindible que se respecten todos os dereitos laborais sen excepción e que a represión sindical non teña cabida nos centros de traballo. É necesario desarticular todos os mecanismos de precarización da clase traballadora en todos os sectores e neste caso particular, na hostalería, garantindo unhas condicións laborais dignas para todas as traballadoras.

A organización e o poder popular son a nosa ferramenta para combater a precariedade laboral á que estamos sometidas como clase obreira.

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