(Fotografía: Pedro Galbán)

(Versión en castellano)

Buena parte de la sociedad gallega y de la izquierda, lleva varios meses saliendo a la calle junto a los trabajadores de Alu-Ibérica en defensa de un futuro digno para la industria y de una intervención en las plantas de Coruña y San Cibrao. Esta situación lleva años latente, pues los trabajadores de la antigua ALCOA llevan desde el año 2012 peleando por sus puestos de trabajo. Durante el pasado año estuvieron 8 meses de conflicto bajo amenaza de un cierre definitivo de la fábrica, negociando constantemente con la empresa, el ministerio y con la Xunta para poder darle viabilidad a las fábricas. Fue finalmente el pasado junio de 2019 cuando el fondo suízo de inversión Parter compró la compañía garantizando los puestos de trabajo por un tiempo mínimo de dos años y con promesas de inversiones para llevar a cabo un proyecto industrial. Fue en pleno estado de alarma, menos de un año después de la compra por parte de Parter, cuando se dio a conocer que el fondo de inversión Riesgo compraba las fábricas de una forma bastante precipitada y con numerosas irregularidades.

Actualmente, la situación entre los trabajadores es de mucha preocupación e incertidumbre, puesto que no tienen nada claro qué pasará con sus puestos de trabajo, así como temen por el futuro de nuestra ciudad cuando toda la industria sea desmantelada. Hablamos con dos de sus trabajadores: Miguel Conde, operario de captación y delegado de CCOO, y Manuel Cabezas, barrista y vicepresidente del Comité de la empresa.

  • ¿Qué perspectiva de futuro teníais hace 10 años? ¿Pensabais que os ibais a jubilar en esta empresa? ¿Que visión tenéis ahora?

Si, yo hace diez años pensaba que me iba a jubilar aquí, soy ya la tercera generación de esta fábrica y espero que no sea la última. No vamos a permitir que no haya un futuro y vamos a luchar porque seguimos pensando que esta fábrica, con un precio de energía acorde al resto de los países de la Unión Europea, puede ser muy rentable y puede ser referente en la producción de aluminio en España.

  • Lleváis varios años de movilizaciones y varias amenazas de cierre. ¿Cuál es el motivo de que tengan tanto interés por cerrar esta empresa?

Motivos económicos: es más barato traer el aluminio desde Arabia Saudí, en un país donde es gratis, que producirlo aquí… Total, ALCOA a lo que vino a Coruña y Lugo fue claramente a entrar con fuerza en el mercado europeo mediante estas fábricas y después traer el aluminio de fuera, que les sale mucho más barato. Una vez tenga todo el mercado, cerrará las fábricas de aquí y lo traerá todo de fuera porque no habrá otro a quien comprar.

  • ¿Cómo vivisteis estos años de lucha y movilización desde la plantilla? ¿Cómo vivisteis la inseguridad en casa?

Fue una lucha muy intensa desde el principio. La plantilla, en un primer momento, tuvo mucha fuerza, aunque después el cansancio empezó a ser progresivo. A pesar de eso, fuimos capaces durante diez meses de luchar para tener un futuro, que nos prometió el Ministerio de Industria, y ahora vemos que tanto el ministerio como ALCOA y Parter nos engañaron. Cuesta ahora retomar de nuevo el conflicto porque ya pasaron diez meses, pero está claro que la plantilla, cuando vea que vuelve a peligrar su empleo, se va a unir y luchar para defender nuestros puestos de trabajo, nuestro dinero y nuestra fábrica. Nosotros siempre consideramos esta fábrica como nuestra, esta fábrica se hizo con capital público en su día y seguimos pensando que es pública aunque haya sido privatizada y privatizados entonces los beneficios. Debe devolverse todo el dinero que se le dio a ALCOA en su día y tienen que revertirse en las ciudades.

En cuanto al tema de la familia, pues como todos: un poco cansado de toda esta situación, de no tener estabilidad laboral, como puede querer tener cualquier obrero esta incertidumbre año tras año y mes tras mes. Lo que solicitamos a un gobierno, si lo hay (si dudamos de que lo haya es porque pensamos que aquí quien gobierna son los capitales y las empresas), es un proyecto, tanto industrial como laboral, de hacia dónde queremos ir. Debe haber un estado que intervenga en lo que son los servicios básicos, y a partir de ahí organizar todo un entramado empresarial o un entramado obrero.

  • ¿Cómo estáis viviendo los últimos acontecimientos desde que el Grupo Riesgo compró la fábrica?

Son todo situaciones muy extrañas, porque de estos nuevos inversores todo lo que encontramos es muy peligroso. No tienen músculo financiero para avalar este proyecto, en otras empresas no hubo otra que perdurase en el tiempo ni que careciera de problemas o que no terminase en concurso de acredores… Por eso, estamos preocupados por la venta.

A parte, son un poco “matones de barrio”, están acostumbrados a empresas pequeñas en las que llegas y al trabajador lo amedrentas mediante coacción, aquí llegaron el primer día amenazando al presidente del comité y dejando caer que lo podían echar (esto en los primeros cinco minutos de reunión). Un individuo que está acusado de varios delitos como blanqueo de capitales o falsedad documental, entre otros. En los periódicos incluso hablan de tráfico de drogas y otras cosas extrañas, por lo que estamos preocupados.

  • En los últimos años cerraron un montón de empresas del sector secundario y otras tantas están bajo amenaza de cierre. ¿Cómo creeis que afectará todo este desmantelamiento a nuestras comarcas?

Esta fábrica lleva desde el año 1961 y por aquí pasaron muchísimas generaciones, y yo creo que llegamos a ser 1300-1400 personas. El cierre de la fábrica sería para Coruña un palo grandísimo porque ahora mismo estamos aquí 325 empleados, aunque esta empresa cuenta con 500 puestos directos y cerca de 1000 indirectos. A parte de toda la repercusión en todo el entorno, aquí en la Coruña prácticamente quedamos nosotros, queda la refinería y poco más. De industria queda Showa Denko, que es la antigua Genosa.

No podemos pretender tener un país de futuro con unos salarios bajos y sin empleo de calidad, aquí por suerte y por la lucha de los compañeros que estuvieron antes, pudieron conseguirse unas buenas condiciones laborales, las cuales tuvieron que pelear porque nadie se las regaló. Hoy en día hay que reconocer que tenemos un buen convenio y unos salarios decentes para poder desarrollarnos en la vida. Con ellos podemos ir a comprar a cualquier comercio, o podemos irnos de vacaciones, o hacer cualquier tipo de inversión o lo que sea. Nuestros salarios, que están considerados por el convenio de la industria, son unos salarios decentes, como tienen Alemania o Francia. Estes no tienen un tejido industrial potente porque les haya apetecido, sino porque saben que la industria es uno de los motores de un país.

Yo creo que no podemos permitir que se cierre ni nuestra fábrica ni ninguna industria primordial para el país, la producción de aluminio es vital ahora mismo en la electrificación, en la construcción de vehículos eléctricos… No podemos permitir que se abandone la producción de aluminio en España y que venga de otros países en los que no se respetan ni los protocolos de París ni absolutamente nada.

  • ¿Creéis que la población de Coruña es consciente de lo que significa este desmantelamiento de la industria para la ciudad? Si la respuesta es no, ¿qué creéis que se puede hacer para difundir este mensaje?

Pues no, la gente en general, no solamente en Coruña, no es consciente de lo que significa el desmantelamiento de la industria en el país. Para poder mantener un Estado de Bienestar debe pelearse mucho por conseguir que el capital quede en el país, que no se escape a manos privadas que nunca van a mirar por el resto de compatriotas. Y la gente no es consciente de esas cosas, sólo piensan en sí mismos: es una gran victoria del capitalismo, hacer creer a todo el mundo que se puede llegar a ser rico trabajando. Yo no conozco a nadie que se hiciera rico trabajando legalmente. La gente tendría que cambiar su pensamiento y pensar como una sociedad global, pienso que la solución sería esa, pensar como sociedad, pensar qué cosas son justas para pelear por ellas y cuáles son de las que podríamos prescindir. Luchar contra el individualismo, intentar que nos veamos como compañeros, como sociedad, y no como individuos particulares (mucho más fáciles de manipular y de manejar).

  • ¿Creéis que es posible un futuro sin industria?

De hecho, es una de nuestras reivindicaciones: sin industria no hay futuro. Es imposible que queramos ser pioneros en un futuro sin industria… es imposible, ya lo dije antes: países como EEUU, Alemania, Francia, China o Rusia son potencias mundiales porque tienen una industria potente, tienen el poder y el peso industrial del mundo. Yo creo que sin energía ni industria es imposible que un Estado pueda tener fuerza y pueda ser un Estado. Tiene que tener energía, industria y trabajo, y después nos podremos desarrollar, puesto que si no lo único que vamos a ser es la playa y los bares de Europa. Nosotros estaremos con los bares abiertos esperando a que vengan los de arriba, los del Norte o los de EEUU a consumir. Estaremos esperando a que vengan ellos. Y nosotros no podemos esperar, tenemos que desarrollarnos como Estado, como sociedad y como personas, no podemos esperar a que nadie venga aquí a darnos una limosna.

  • ¿Queréis añadir algo más?

Yo, con esta última pregunta, decir que el COVID-19 debería enseñarnos alguna lección, cosa que dudo, pero bueno… Está claro que sin industria no hay futuro porque hasta para hacer mascarillas tuvimos un problema tremendo porque no teníamos ni la infraestructura mínima para hacerlas, ya no hablemos de respiradores. Las guerras ahora son económicas, no son ya con misiles ni con barcos ni aviones. Entonces, si no te preparas económicamente mediante un país fuerte que pueda producir por sí mismo, en momentos de crisis te caes con todo el equipo. Porque ya se vio, China primero se abastece a sí misma, y después al resto, y menos mal que en Wuhan apañaron el tema, porque si no llegan a pararlo, y llega a ser más grande la expansión en China, aunque no saliera el virus de allí, tendríamos un problema. Porque todo es made in China, hicimos que fuese la fábrica del mundo, pasando de no ser una potencia a ser la primera potencia mundial, gracias a ser industria del mundo. Y si ellos tienen un problema y se cierran en sí mismos, ya el resto del mundo no tiene capacidad para llegar a esos niveles. De hecho, en la URSS en su momento, uno de sus fuertes era la industria, y por eso se convirtieron, en alguna época incluso, en la primera potencia mundial. Cosa que está escondida en todos lados.

(Fotografía: Pedro Galbán)

(Versión en gallego)

Boa parte da sociedade galega, e da esquerda, leva varios meses saíndo a rúa xunto cos traballadores de Alu-Ibérica en defensa dun futuro digno para a industria e dunha intervención das plantas de Coruña e San Cibrao. Mais esta situación leva anos latente, os traballadores da antiga ALCOA levan desde o ano 2012 pelexando polos seus postos de traballo. Tanto é, que durante o pasado ano estiveron oito meses de conflito baixo ameaza dun peche definitivo da fábrica, negociando constantemente coa empresa, o ministerio e coa xunta para poder darlle viabilidade as fábricas. Foi finalmente no pasado xuño de 2019 cando o fondo suízo de inversión Parter mercou a compañía garantindo os postos de traballo por un tempo mínimo de dous anos e con promesas de inversións para levar a cabo un proxecto industrial. Foi en pleno estado de alarma, menos dun ano despois da compra por parte de Parter, cando se deu a coñecer que o fondo de inversión Riesgo mercaba as fábricas dun xeito bastante precipitado e con bastantes irregularidades.

Actualmente, a situación entre os traballadores é de moita preocupación e incertidume, posto que non teñen nada claro que vai acontecer cos seus postos de traballo, así como temen polo futuro da nosa cidade cando toda a industria sexa desmantelada. Falamos con dous dos seus traballadores: Miguel Conde, operario de captación e delegado de CCOO, e Manuel Cabezas, barrista e vicepresidente do Comité da empresa.

  • ¿Que perspectiva de futuro tiñades hai 10 anos? ¿Pensabades que vos iades a xubilar nesta empresa? ¿Que visión tendes agora?

Si, eu hai dez anos pensaba que me ía xubilar, eu son xa a 3ª xeración desta fábrica e agardo que non sexa a última. Non imos permitir que non haxa un futuro e vamos loitar porque seguimos pensando que esta fábrica cun prezo de enerxía acorde ó resto dos países da Unión Europea pode ser moi rendible e pode ser referente na produción de aluminio en España.

  • Levades varios anos de mobilizacións e varias ameazas de peche. ¿Cal é o motivo de que teñan tanto interese por pechar esta empresa?

Motivos económicos: é máis barato traer o aluminio desde Arabia Saudita, nun país onde é gratis, que producilo aquí… Total, Alcoa ao que veu a Coruña e Lugo claramente foi a entrar con forza no mercado europeo mediante estas fábricas e despois traer o aluminio de fóra, que lle sae moito máis barato. Unha vez teña todo o mercado pecha as factorías de aquí e traelo todo de fóra porque non vai haber outro a quen comprar.

  • ¿Como vivistes estes anos de mobilizacións e loita dende a plantilla? Como vivistes a inseguridade na casa?

Foi unha loita dende o principio moi intensa. A plantilla, nun principio, sempre con moita forza, aínda que despois o esgotamento vai sendo progresivo. A pesar diso, fomos capaces durante dez meses de loitar para ter un futuro, que nos prometeu o Ministerio de Industria, e agora vemos que tanto o ministerio, como Alcoa e Parter, enganáronnos. Custa agora volver retomar o conflito porque xa pasaron dez meses, pero está claro que a plantilla, cando ve que volta a perigar o seu emprego, vaise unir e vai loitar para defender os nosos postos de traballo, os nosos cartos e a nosa fábrica. Nós sempre consideramos esta fábrica como nosa, esta fábrica fíxose con capital público no seu día e seguimos a pensar que é pública aínda tendo sido privatizada e privatizados entón os beneficios. Teñen que devolverse todos os cartos que se entregaron a Alcoa no seu día e teñen que reverter nas cidades.

En canto ó tema da familia, pois coma todos: un pouco canso de toda esta situación, de non ter estabilidade laboral, como pode querer ter calquera obreiro esta incerteza ano tras ano e mes tras mes. O que solicitamos a un goberno, se o hai (que dubidamos que o haxa porque pensamos que aquí quen goberna son os capitais e as empresas), é un proxecto, tanto industrial como laboral, cara onde queremos ir. Ten que haber un estado que interveña no que son os servizos básicos, e a partir de aí artellar todo un entramado empresarial ou un entramado obreiro.

  • ¿Como estades a vivir os últimos acontecementos dende que o Grupo Riesgo mercou a fábrica?

Son todo situacións moi estrañas, porque destes novos inversores todo o que atopamos é moi perigoso. Non teñen músculo financeiro para avalar este proxecto, noutras empresas non houbo ningunha que perdurase no tempo nin que carecera de problemas, que non rematase en concurso de acredores… Por iso, estamos preocupados pola venda.

A parte, son un pouco “matóns de barrio”, están afeitos a empresas pequenas na que chegas e ao traballador o amedrentas mediante coacción, aquí xa chegaron o primeiro día ameazando ao presidente do comité e deixando caer que o podían botar (iso os primeiros cinco minutos da reunión). Un individuo que está acusado de varios delitos coma branqueo de capitais ou falsedade documental, entre outros. Nos xornais incluso falan de tráfico de drogas e outras cousas estrañas, polo que estamos preocupados.

  • Nos últimos anos pecharon un montón de empresas do sector secundario e outras tantas están baixo ameaza de peche. ¿Como creedes que afectará todo este desmantelamento ás nosas comarcas?

Esta fabrica leva dende o ano 1961 e por aquí pasaron moitísimas xeracións, e eu creo que chegamos a ser 1300-1400 persoas. O peche da fábrica sería para Coruña un pau grandísimo porque agora mesmo estamos aquí 325 empregados, mais esta empresa conta con 500 postos directos e cerca de mil indirectos. A parte de toda a repercusión en todo o entorno, aquí na na Coruña practicamente quedamos nós, queda a refinaría e pouco máis. De industria queda Showa Denko (que era a antiga Genosa).

Non podemos pretender ter un país de futuro cuns salarios baixos e sen emprego de calidade, aquí por sorte e pola loita dos compañeiros que estiveron antes, puideron acadar unhas boas condicións laborais, que tiveron que pelexalas porque ninguén llas agasallou. Hoxe en día hai que recoñecer que temos un bo convenio e uns salarios decentes para poder desenvoltarnos na vida. Cos nosos salarios podemos ir a comprar calquera comercio, ou podemos irnos de vacacións, ou  facer calquera tipo de inversión no que sexa. Os nosos salarios, que están considerados polo convenio da industria, son uns salarios decentes, como ten Alemaña ou Francia. Estes non teñen un tecido industrial potente porque lles apetecera, senon porque saben que a industria é un dos motores dun pais.

Eu creo que non podemos permitir que se pechen nin a nosa fábrica nin ningunha industria primordial para o país, a produción de aluminio é vital agora mesmo na electrificación, na construción de vehículos eléctricos… Non podemos permitir que se abandone a produción de aluminio en España e que veña doutros países que non respectan nin os protocolos de París nin absolutamente nada.

  • ¿Credes que a poboación de Coruña é consciente do que significa este desmantelamento da industria para a cidade? Se a resposta é non, ¿que credes que se pode facer para difundir esta mensaxe?

Pois non, a xente en xeral, non soamente na Coruña, non é consciente do que significa o desmantelamento da industria no país. Para poder manter un Estado de Benestar deberase pelexar moito por conseguir que o capital quede no país, que non se escape a mans privadas que nunca van mirar polo resto dos compatriotas. E a xente non é consciente desas cousas, so pensan en si mesmos: é unha gran vitoria do capitalismo, facer crer a todo o mundo que se pode chegar a ser rico traballando. Eu non coñezo a ninguén que se fixera rico traballando legalmente. A xente tería que mudar o seu pensamento e pensar coma unha sociedade global, penso que a solución sería esa, pensar coma sociedade, pensar que cousas son xustas polas que pelexar e cales son das que poderíamos prescindir. Loitar contra o individualismo, tentar que nos vexamos como compañeiros, como sociedade, e non como individuos particulares (moito máis doados de manipular e de manexar).

  • ¿Credes que é posible un futuro sen industria?

De feito, é unha das nosas reivindicacións: sen industria non hai futuro. É imposible que queramos ser pioneiros nun futuro sen industria… é imposible, xa o dixen antes: países como EEUU, Alemaña, Francia, China ou Rusia son potenciais mundiais porque teñen unha industria potente, teñen o poder e o peso industrial no mundo. Eu creo que sen enerxía nin industria, é imposible que un estado poida ter forza e poida ser un estado. Ten que ter enerxía, industria e traballo, e despois nos podermos desenvoltar, posto que se non o único que imos ser é a praia e os bares de Europa. Nós estaremos cos bares abertos esperando a ver se veñen os de arriba, os do norte ou dos EEUU, a consumir. Estaremos esperando que veñan eles. E nós non podemos esperar, temos que desenrolarnos como estado, como sociedade e como persoas, non podemos esperar a que ninguén veña aquí a darnos unha esmola.

  • ¿Queredes engadir algo máis?

Eu, con esta última pregunta, dicir que a COVID-19 deberíanos amosar algunha lección, cousa que dubido, pero bueno… Está claro que sen industria non hai futuro porque ata para facer mascarillas tivemos un problema tremendo por que non tiñamos nin a infraestrutura mínima para facelas, xa non falemos de respiradores. As guerras agora son económicas, non son xa con mísiles nin con barcos nin avións. Daquela, se ti non te preparas economicamente mediante un país forte que poda producir por si mesmo, en momentos de crise caes con todo o equipo. Porque xa se viu, China primeiro abastécese a si mesma, e despois ao resto, e menos mal que en Wuhan apañaron o tema porque se non chegan a paralo, e chega a ser máis grande a expansión en China, aínda que non saíra o virus de alí, teriamos un problema. Porque todo é made in China, fixemos que sexa a fábrica do mundo, pasando de non ser unha potencia a ser a primeira potencia mundial, grazas a ser a industria do mundo. E se eles teñen un problema e péchanse en si mesmos, xa o resto do mundo non ten capacidade para chegar a eses niveis. De feito, na URSS no seu momento, un dos seus fortes era a industria, e por iso converteuse, nalgunha época incluso, na primeira potencia mundial. Cousa que esta agochada en todos lados.

(Fotografía: Pedro Galbán)

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