Los datos son claros y lo avalan, ya que dos de cada cinco playas españolas no cuentan con este equipo y, por ejemplo, en Galiza son un 70% las que no tienen socorristas. ¿Cuál es el motivo? ¿La escasez de personal cualificado? Nada más lejos de la realidad. Si bien es cierto que la titulación necesaria cuesta entre 500 y 1200 euros (ni siquiera está regulado de la misma forma en todas las regiones y naciones) no existe una falta de gente titulada. El problema real reside en la precariedad propia del sector, que tiene como prueba evidente la falta de un plan de seguridad acuática que hace tiempo que se reivindica.

Materiales obsoletos o inexistentes, sueldos míseros y la ya citada falta de regulación o incluso de un convenio son la realidad a la que se tienen que enfrentar día a día las trabajadoras de salvamento. A esto se suma, por supuesto, la temporalidad de estos puestos que, una vez más, se ceba con la juventud precaria que busca un sueldo con el que poder subsistir y que le obliga a aceptar condiciones laborales paupérrimas.

Respecto a la legislación, nos encontramos con una ley de 1972 que deja en manos de los ayuntamientos los servicios de salvamento. ¿Qué suelen hacer las instituciones? Subcontratar empresas privadas y dejar en sus manos la vida de millones de bañistas. Las condiciones y requisitos de contratación las ponen los propios ayuntamientos y, como ocurre siempre, es la economía la que prima frente a la dignidad y la seguridad del pueblo, por lo que la oferta más barata es la que normalmente sale vencedora. A esto se suma que los controles brillan por su ausencia y todo ello se resume en que bañarse en una playa se está convirtiendo poco a poco en un deporte de riesgo.

Para tratar este tema, hemos entrevistado a Alberto, delegado sindical de CCOO en el Servicio de Salvamento y Socorrismo del Ayuntamiento de Vigo.

¿Cómo y cuándo decides ser socorrista?

Yo hice el curso hace 10 años ya. Tuvo un coste de 200 euros, lo que pasa es que a día de hoy, esto se junta con un decreto de hace un par de años que ordena sacar una certificación profesional y que los socorristas que ya lo somos tengamos que hacer un curso de adaptación.

¿Cuáles son los pasos necesarios y la titulación requerida?

Obviando los casos en los que ya se tenga el curso que comenté antes, las personas que quieran ser desde ahora socorristas tienen que hacer un curso que ronda los 1000 euros. Para un trabajo que es estacional creemos que esto dificulta bastante el acceso a ser socorrista y conlleva al gran déficit que hay a lo largo de todo el Estado que es la falta de socorristas.

¿En qué momento comienzas a ser consciente de las irregularidades del sector?

Desde el momento que empiezo a trabajar. En el momento en el que un trabajador entra en una empresa entiendo que lo primero que tiene que hacer es leer el convenio colectivo y el Estatuto de los Trabajadores para saber los derechos que tiene. Por lo tanto, en ese sentido desde el primer momento, pero obviamente cuando empiezas a desarrollar tu trabajo comienzas a ver las irregularidades e ilegalidades constantes que de forma sistemática comete la empresa. En este caso, en el servicio de salvamento y socorrismo de las playas del Ayuntamiento de Vigo, nos enfrentamos por una parte al incumplimiento del convenio colectivo y de las condiciones del pliego municipal, que en definitiva es lo que rige el servicio.

¿La consciencia de estas irregularidades es la norma entre tus compañeras de trabajo?

En un primer momento no es la norma, pero para eso estamos la gente organizada: para hablar con nuestras compañeras, explicarles cuáles son sus derechos, facilitarles el convenio colectivo y el pliego municipal; para que la gente sepa qué cosas puede y no puede hacer la empresa; para hacerles saber que tienen que librar un fin de semana al mes, que tienen derecho a dos días de descanso semanal…

¿Cuáles son en concreto las problemáticas?

Las problemáticas son, en el caso del Ayuntamiento de Vigo y como dije, el incumplimiento sistemático de convenio por parte de la empresa concesionaria del servicio. Recordemos que es un servicio municipal que está externalizado… En ese sentido, entendemos que esa externalización en buena medida perpetúa esa precarización. Creemos que debería ser un servicio municipal gestionado por el Ayuntamiento y no por una empresa. Las problemáticas son el incumplimiento de convenio a nivel de descanso, de días libres, de salario… Muchas veces no es que esté por debajo de convenio, sino que hay horas que no se pagan como horas efectivas de trabajo. Más problemáticas, por ejemplo, son los EPIs, que no son los adecuados. Tenemos problemas también con el envío de los cuadrantes, lo que impide la conciliación familiar enviando estos a veces el día antes de empezar el mes, con cambios constantes de playa… Además, uno de los problemas fundamentales que tenemos, es que la mayoría de trabajadoras en Vigo entendemos que el salario que se nos paga es insuficiente. Estamos ganando sobre 1100 euros limpios al mes cuando Ayuntamientos limítrofes están cobrando alrededor de 1860 euros brutos. Entendemos que con el trabajo que tenemos y la responsabilidad que cargamos, nuestra tarea es fundamental. Con un verano que deja 250 muertes, está claro que hacemos una labor de prevención que es imprescindible para minimizar los riesgos en los arenales.

¿Cuál es la situación actual de la movilización?

En las playas de Vigo lo que estamos haciendo es hablar con las trabajadoras, realizar asambleas cada tres o cuatro semanas en las que poder llevar líneas democráticas mayoritarias que trasladar a la empresa para poner solución a los incumplimientos e irregularidades que cometen. Hoy mismo tenemos asamblea para debatir propuestas para hacer el pliego municipal que el Ayuntamiento tiene que aprobar a finales de este año, por lo que tendremos una reunión en septiembre con ellas para proponerles medidas concretas de mejora no solo a nivel salarial, sino a nivel de torres de vigilancia, material, EPIs y un sinfín de mejoras que saldrán hoy en la lista que elaboremos.

¿Cuáles crees que son los mecanismos que se deberían emplear para conseguir cambiar la realidad del personal de salvamento?

El mecanismo es la organización: que haya un cuadro de personal organizado, una plantilla que hable, que debata, que se organice, que traslade a la empresa y al Ayuntamiento las demandas y las reivindicaciones que entiende fundamentales y así mismo que pueda ejercer medidas de presión. Si ante las reivindicaciones y propuestas de mejora concretas empresa y Ayuntamiento hacen oídos sordos, tenemos que tomar la palabra y poder ejercer presión a través de la movilización. Aquí el día 27 de julio hicimos una concentración para reivindicar la dignificación de nuestra profesión. Ese es el camino.

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