Lo primero que llama la atención al llegar a Venezuela es la instrumentalización interesada de la idea de “crisis humanitaria”. Como afirma Eva Solla, “la gente hace su vida normal, va a trabajar, va al colegio, los niños están en el parque, etc.”. Sin embargo, lo que sí se observa es cómo el embargo, esencialmente de bancos estadounidenses y europeos, así como la manipulación cambiaria, se han recrudecido, impidiendo la correcta distribución de bienes de consumo. De todos modos, comenta Eva Solla, los CLAP (Comités Locales de Abastecimiento y Producción, una medida aprobada en 2016 por el gobierno de Venezuela frente al embargo de bienes) aseguran el abastecimiento de bienes de primera necesidad.

Preguntada por el efecto de la autoproclamación de Guaidó, Eva es tajante: “fue completamente intrascendente”. La unidad del pueblo impidió que esta maniobra tuviese relevancia alguna. Las agresiones imperialistas que verdaderamente hieren a la sociedad venezolana son el bloqueo y el embargo, mientras que estas medidas “efectistas” no tienen incidencia real.

Eva Solla evalúa el concierto “solidario” en Colombia, del 23 de febrero, como un símbolo relevante de la agresión. Fue un acto irresponsable por parte de los países del denominado “Grupo de Lima”, alineándose con la Doctrina Monroe (que reclama para Estados Unidos la autoridad para controlar el continente americano) recientemente explicitada por el asesor de seguridad nacional de Trump. En definitiva, los países del Grupo de Lima (Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay, Perú Guyana y Santa Lucía), con este acto, reconocieron abiertamente su voluntad de servir de base para el despliegue de la política imperialista de Estados Unidos, asegurándose así la carroña que dicho país les pueda ceder. El pueblo venezolano respondió desplazándose a las fronteras del país para proteger su soberanía, alejando así la sombra de la agresión militar.

Preguntada por el efecto de la autoproclamación de Guaidó, Eva es tajante: “fue completamente intrascendente”. La unidad del pueblo impidió que esta maniobra tuviese relevancia alguna.

Esa posibilidad de agresión “con independencia de los deseos de Trump”, se está disipando. Sin embargo, como afirma Solla, “no se puede menospreciar” la posibilidad de que esta vía se reevalúe. De hecho, la diputada del parlamento gallego confirma que “intentaron, como llevan años intentando, la introducción de paramilitares por las fronteras fundamentalmente de Colombia, pero esta vez había también problemas con respecto a Brasil”. El nuevo escenario latinoamericano se convierte por tanto en un marco de riesgo en el que nuevos peones del gobierno estadounidense amenazan la soberanía de países que no se alinean con los intereses del imperialismo norteamericano.

Eva Solla afirma que el apoyo popular de Guaidó es casi nulo: “pertenece a una facción muy pequeña de la derecha dentro de Venezuela, que nunca tuvo grandes apoyos, con independencia de que hubiese sido elegido diputado en la Asamblea Nacional”. Con lo que sí cuenta es con un amplio apoyo de Estados Unidos, que se ha fijado en esta rama ultraderechista de la oposición, más proclive a vender la soberanía venezolana al mejor postor.

El principal problema que enfrenta Venezuela es el “proceso de desgaste” derivado de la guerra económica, como afirma Eva. Esta táctica está minando especialmente la moral de enfermos crónicos y familiares. Estados Unidos, jugando con las vidas de los y las venezolanas, sin distinción de signo político, pretende enfrentar al pueblo entre sí y derrocar al gobierno a través del sufrimiento y la muerte. Eva Solla reconoce que las “personas enfermas crónicas, que sí que tienen más dificultades para acceder a algunos medicamentos, como por ejemplo los que se utilizan para tratar la diabetes” están sometidas a mucha presión que procura distanciarlos del gobierno. En este sentido, afirma que el propio gobierno reconoce las evidentes dificultades, que compara a las que superó y sigue enfrentando Cuba desde momentos como el período especial.

Eva Solla afirma que “Guaidó es pasado, es un fracaso”. Se está aprovechando el tirón mediático, pero podría considerarse ya incluso un estorbo para Estados Unidos. Por eso, lo más probable es que se refuerce la táctica del estrangulamiento de la economía. La vía golpista directa y violenta, como ha mostrado la historia de Venezuela, no ha podido minar el apoyo al gobierno.

Hablando sobre el papel del gobierno de Pedro Sánchez, Eva afirma que desde Venezuela, la valoración es muy negativa. Pese a conocer el papel imperialista del PSOE, se esperaba un no-posicionamiento, y no ese descarado intento de liderar el saqueo de Venezuela desde la Unión Europea. Sorprendió además la política errática. Para Eva Solla, esto es un ejemplo más de la “absoluta pérdida de soberanía también a la hora de decidir nuestra política exterior”, arrodillándose ante los intereses de Estados Unidos.

La dirigente del PCE señala la necesidad de posicionarse por la paz y la soberanía, y señala la tibieza o incluso posicionamientos imperialistas de parte de la izquierda en recientes agresiones, como en Libia o Siria. Considera que se debe recuperar el espíritu contra la guerra de Irak, algo de lo que aun estamos, a su ver, bastante lejos. Es importante para ella que la defensa de la paz se convierta en una bandera común del internacionalismo. Apunta que es importante que el trabajo de la Asamblea Internacional de los Pueblos “se transforme en algo productivo, poniendo en la calle el movimiento antiimperialista”.

Mientras tanto, el foco del imperialismo continúa puesto en Venezuela. El pueblo continúa resistiendo y es probable que en pocas semanas se observen movimientos de redefinición táctica de la oposición y sus instigadores internacionales.

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