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Próximamente Agitación nº12: ¡Sáhara Libre!

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Comenzamos este año 2012 con una serie de recortes y medidas anti-sociales impuestas por el nuevo gobierno del PP que, aprovechándose de la injusta Ley Electoral, consiguió una mayoría absoluta que no le corresponde por los votos emitidos.  Comienza una nueva etapa en la que la derecha no dudará en pasar su rodillo, pero en la que los comunistas y las fuerzas progresistas no vamos a estar de brazos cruzados.

Y es que las elecciones del 20-N significaron también un repunte de Izquierda Unida que ha conseguido recuperar sobradamente su grupo parlamentario, además de llevar al parlamento a camaradas cono José Luis Centella, Secretario General del PCE, o a Alberto Garzón. Esta buena noticia sólo puede significar que contamos en el Congreso con una herramienta potente, un altavoz en las instituciones burguesas de las luchas que se produzcan en los centros de trabajo o de estudio, un altavoz de las movilizaciones en la calle.  

Ahora más que nunca se hace imprescindible la unidad en las fuerzas progresistas. Sindicatos, 15-M, organizaciones obreras, etc., debemos encontrar puntos de unión en donde confluir para demostrar que, más allá de lo que digan los resultados de una democracia secuestrada por el capital, seguimos siendo mayoría las que vivimos de nuestro trabajo, los que no especulamos, las que conocemos el drama del paro.

No podemos olvidar que estas primeras medidas aprobadas por Rajoy (congelación del Salario Mínimo y del sueldo de los empleados públicos, subida del IPRF, etc.), significan un incumplimiento desde el principio de su programa electoral. Aunque por desgracia ya no sorprenda el uso de la mentira como arma política, no debemos cesar en explicar a la clase trabajadora que no se puede confiar en quienes tienen intereses antagónicos a nuestra clase social. La corrupción y la mentira no son errores subsanables del sistema, si no que son inherentes al propio capitalismo.

En esta misma línea debemos subrayar la imputación de Urdangarín. Pese a los intentos de todos los medios de comunicación del régimen por  esconder la responsabilidad de la Casa Real, lo cierto es que se ha llegado a saber que el propio Rey conocía las actividades delictivas de su yerno desde 2006 sin hacer nada al respecto. Unos políticos títeres de los banqueros, una monarquía anacrónica y corrupta, y una Iglesia anclada en el pasado siguen siendo las tres patas en las que se sostiene el sistema capitalista en nuestro país.

Sabemos quienes son los culpables, ahora ¡HAY QUE PARARLOS!