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La vida es nuestra (1936) es posiblemente una de las películas de propaganda política comunista en Europa Occidental más lograda. Si bien se trata de un documental colectivo firmado por cerca de una decena de autores (incluidos los directores Jacques Becker o Jacques Brunius) la obra fue realizada bajo la dirección de Jean Renoir. Renoir es quizá uno de los mejores directores franceses de todos los tiempos y padre intelectual de muchas corrientes cinematográficas, como el neorrealismo italiano o la nouvelle vague francesa. Naturalismo, realismo, la cuidada estética de los planos y de la narración son algunos de los principales elementos del cine de Jean Renoir, pero sobre todo destacó por su compromiso político y el uso del cine como arma política.

En el contexto de auge del fascimo en Europa y en un momento muy tenso en la lucha de clases en Francia con la formación del Frente Popular, el Partido Comunista Francés invirtió una importante cantidad de recursos para la realización de La vida es nuestra. Se trata de una película de urgencia realizada con el objetivo de servir de propaganda al PCF y al Frente Popular en las elecciones de 1936, que acabaron por poner en el gobierno al socialista León Blum. Realmente la película es un compendio de diversas historias y análisis de la sociedad francesa del momento, si bien la maestría de Renoir consigue enlazar los 66 minutos de película de forma muy lograda: la historia de una huelga fabril en la que la organización obrera logra arrancar conquistas y derechos laborales a la burguesía; la vida campesina y su lucha contra la especulación de los terratenientes; la problemática de los parados que se ven asediados por la propaganda derechista… son algunas de las historias en las que la organización, la vida y los valores del comunismo y del Partido y la necesidad de la lucha por la revolución social son cruciales en el momento histórico en el que se desarrollan. Quizá algo ingenua en algunos aspectos para el espectador actual y estéticamente muy acorde con el tiempo en el que se hizo, pero, desde luego, La vida es nuestra es una película que superó su tiempo y los valores e ideas que transmite son perfectamente válidas para el momento histórico que nos toca vivir. La última escena, con la Internacional cantada por miles de obreros y obreras conserva todavía la fuerza visual de hace 80 años.

Curiosidad: en la película participó como operador, pero también como actor, el fotográfico realista Henri Cartier-Bresson.  ¿Serías capaz de averiguar qué personaje es en la película?