Acabar con la monarquía y construir una vida digna

El 14 de abril conmemoramos el aniversario de la proclamación de la II República. Fecha de recuerdo que a día de hoy debe servirnos para poner encima de la mesa un proyecto que lejos de la nostalgia nos guíe para conquistar nuestros derechos y construir una vida digna.

Si para algo debemos echar la vista atrás es para estudiar con detenimiento los acontecimientos que marcaron la proclamación de la II República, con el objetivo de conseguir expulsar de nuevo a los borbones y traer la Tercera. Aprender de quienes pelearon por arrebatarle la corona al rey y de quienes murieron por defenderla durante la Guerra Civil. Si una enseñanza podemos recoger de aquel periodo son los esfuerzos por tejer la unidad de las luchas, por alcanzar la Unidad Popular materializada en las calles y en las trincheras.

Y ese es el legado que la juventud trabajadora debemos recoger: el de la unidad y la movilización para recuperar los derechos perdidos en estos 10 años de crisis y avanzar en la conquista de nuevos. Derechos que sólo pueden mantenerse bajo otro sistema y que nos deben garantizar una vida digna. En estos términos la Juventud Comunista proponemos:

– República democrática, antimonopolista, antiimperialista, de carácter federal, que reconozca y valorice el carácter plurinacional y plurilingüístico del país, afirmando el inalienable derecho de autodeterminación de las naciones. Salida de la UE y del euro.

-Reconocimiento del derecho a unas condiciones laborales dignas, extendiéndose estas al salario, la jornada, los derechos democrático-laborales, los servicios públicos y las percepciones de ingresos durante momentos de paro, incapacidad laboral o jubilación.

– Desarrollo de un plan integral contra la violencia machista, dirigido a combatir los efectos del patriarcado.

– Establecimiento de un parque de viviendas públicas a través de la expropiación de viviendas en propiedad de inmobiliarias o entidades bancarias inutilizadas, acompañado de un programa estatal de alquileres asequibles para la clase trabajadora.

– Universalidad del acceso a la educación, asegurada mediante la gratuidad de todas sus etapas y de un sistema de becas garantistas.

El 8 de marzo el movimiento feminista hizo una gran demostración de fuerza en las calles y los centros de trabajo, las y los pensionistas llevan meses luchando por unas pensiones dignas, también para nuestra generación. Ha llegado el momento de que la juventud retomemos el testigo y frente a un presente de incertidumbre y precariedad en vez de resignarnos nos levantemos y hagamos caer este régimen caduco.

¡El futuro será republicano!
¡3ª República para construir una vida digna!