FEMINISMO Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN: una relación tóxica

La semana pasada, el periódico La Vanguardia publicó según su visión el estudio de la OCDE relativo a la Educación en España. El informe del que estaban hablando fue publicado hace dos semanas con el título “Panorama de la Educación 2017”.

Este estudio hace un análisis de la situación de la educación en el Estado español en comparación con el
resto de los países que forman parte de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) centrándose en la tasa de ocupación en relación con las distintas titulaciones.

El medio La Vanguardia publica literalmente: “La feminización del profesorado perjudica a los niños, alerta la OCDE”. Después de revisar el estudio para corroborar que, efectivamente, este medio estaba tergiversando totalmente los resultados, queremos enseñaros la comparación entre los datos de la OCDE y los datos que aporta La Vanguardia.

El estudio de la OCDE afirma que el Estado español alcanza una escolarización prácticamente plena en educación y atención infantil a la edad de 3 y 4 años, 95% y 97% respectivamente. Este nivel de escolarización va disminuyendo a medida que aumenta la edad del alumnado. En la población entre el rango de edad de 15 a 19 años, el 87% están escolarizados. En el 2016, el porcentaje de población entre 18 y 24 años que permanecía escolarizado era del 58%; el 18% de este grupo de edad no estaba escolarizado, pero sí trabajando y un 23% ni trabajaba ni estaba escolarizado en ningún programa educativo o de formación. En el resto de los países de la OCDE, los porcentajes son del 52%, 32% y 15% respectivamente.

Este medio de comunicación relaciona el abandono escolar de los varones con la falta de profesorado masculino en educación secundaria, afirmación que no se encuentra en el estudio de la OCDE. De hecho, los datos muestran que, a medida que asciende el nivel educativo, el porcentaje de mujeres profesoras disminuye. Por lo tanto, no es posible afirmar que haya una correlación entre los profesores masculinos y el alumnado que aprueba o que sigue permaneciendo escolarizadas después de la secundaria.

Por si había sido poco con eso, se atreven a decir que la baja motivación y la falta de implicación de las jóvenes en la escuela se explica por la feminización de esta profesión. Como mostramos en la siguiente tabla, el porcentaje de mujeres profesoras disminuye al tiempo que asciende el nivel educativo. Aunque dicha tasa porcentual no se pueda relacionar directamente con el abandono escolar, esta muestra como a mayor número de mujeres profesoras, menor abandono escolar.

Lo que realmente quería reflejar este estudio es la brecha de género que existe en la educación. Existe un sesgo de género tanto en el Estado Español como en el resto de los países de la OCDE. En el Estado español la proporción de mujeres en estudios de tecnologías de la información y la comunicación (@TIC) fue tan sólo del 12%, por debajo del 19% de la OCDE. Sin embargo, al igual que en el resto de países de la OCDE, las mujeres están sobrerrepresentadas en las carreras relacionadas con el sector educativo (Estado Español: 79%, OCDE: 78%), así como en salud y bienestar (Estado español: 72%, OCDE: 76%).

En las carreras llamadas STEM (ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas) hay una infrarrepresentación femenina, aunque el 24% del nuevo alumnado de ingeniería, producción industrial y construcción fueron mujeres en el año 2015.

Segundo informa la OCDE las autoridades del Estado Español pretenden reducir esta brecha de género mediante servicios de orientación e información que aseguren la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres a la hora de escoger un área de estudio.

Las conclusiones que sacamos del estudio oficial de la OCDE es que las mujeres seguimos encargándonos de las tareas de cuidados y aprendizaje de los niños y niñas. Además, seguimos sintiéndonos más cómodas en estos ámbitos que en carreras más masculinizadas, como pueden ser las nuevas tecnologías o los deportes. Esto, fuera de ser algo positivo, refuerza los estereotipos de género y perpetúa la brecha de género que existe en distintos campos. El Estado español, lejos de realizar tareas de orientación para hombres y mujeres, sigue continuando con dinámicas de alejamiento de la problemática, dejando que se resuelva por sí sola.

Permitir artículos como este que publica La Vanguardia, no muestra ningún interés por parte del Estado para reducir dicha desigualdad de género, es más, este artículo presenta afirmaciones altamente perjudiciales para las mujeres que están dedicando su vida a la profesión de docentes. Además de cargar con el peso de los cuidados y de la enseñanza, las mujeres deben asumir, segundo dice La Vanguardia, que el fracaso escolar es culpa suya; es totalmente intolerable que se permitan afirmaciones como esta.

Resulta imprescindible asegurar que las mujeres pueden elegir libremente un área de estudio sin sentirse presionadas y presionados por su condición de género. Es necesario tener referentes femeninos en niveles educativos más altos y también tener referentes masculinos en niveles educativos inferiores. Sólo de esa manera existiría un equilibrio entre los trabajos de cuidados en el ámbito privado.

Sería totalmente positivo que aumentase el número de varones maestros de educación infantil y primaria para beneficio mutuo del alumnado y docentes, pero no se puede afirmar que la feminización de este sector sea negativo para los niños y las niñas.

Es importante resaltar que esta brecha de género no es positiva para la sociedad, pero no porque las mujeres perjudiquen a los niños sino porque perpetúa el sistema social patriarcal que nos enseña desde pequeñas que debemos ocuparnos del cuidado y la enseñanza, dejando a los hombres exentos de estas tareas.

Necesitamos una implicación seria por parte del Estado español que asegure una libre elección de las áreas de estudio a la juventud, que no se vean influenciadas por el sistema patriarcal y los estereotipos de género. Además, como ya se vino demostrando con otras carreras como Derecho o Medicina, el paso de los años y la normalización de que las mujeres estén presentes en estos ámbitos eleva los porcentajes de estudiantes femeninas en estas carreras.