El personal del transporte sanitario de Castilla y León vuelve a la ofensiva para defender su derecho a un convenio digno

Tras las movilizaciones de marzo y los parones que realizaron durante mayo, la patronal ha empezado a ceder terreno, pero no es suficiente. La patronal, por medio de ALECA, les propone solamente una subida de un 4% para los años 2017 y 2018. Esta oferta está muy lejos de la bajada relativa que han sufrido, más de un 20%, sufriendo una congelación salarial desde hace casi una década y una bajada de salario del 5% en 2013.

Además, la patronal pretende imponer unos servicios mínimos abusivos de un 87%, en un intento por restar capacidad de respuesta por parte del colectivo para la jornada de huelga convocada.

Desde 2010 el personal del transporte de emergencias ha visto perjudicado su nivel de vida así como su seguridad personal al verse obligados a trabajar con vehículos con cada vez más kilómetros que no se renuevan desde hace años. Estos perjuicios ni a la patronal ni a las administraciones publicas de quienes dependen los servicios de emergencias parece importarles mientras los y las trabajadoras desempeñen una labor vital para la población de Castilla y León, cobrando hasta 10.000€ anuales menos que sus compañeros en otros territorios.

Por nuestra parte, la Juventud Comunista nos posicionamos de nuevo del lado de la clase trabajadora y sus justas reivindicaciones, apoyando la huelga de 24 horas convocada para el día 23 de junio. Apoyamos las reivindicaciones de las trabajadoras del sector por un convenio justo que dignifique las condiciones salariales y laborales, que ponga fin a las jornadas laborales abusivas, la precarización del trabajo y los contratos de prácticas como vía para abaratar costes y aumentar las ganancias de la patronal.

Por otro lado, queremos poner en el foco en el hecho de que un organismo público permite y fomenta estas prácticas empresariales, demostrando una vez más el carácter de clase de las instituciones, ya sean estas el Gobierno Central o formas de gobierno a menor escala, protectoras de los intereses de la patronal. La situación del transporte sanitario en la región demuestra que la gestión privada es un fracaso que solo busca el lucro de quién la controla a costa de un empobrecimiento de las trabajadoras del sector. Es por ello que exigimos una gestión pública que garantice una calidad y vigilancia en las condiciones laborales de un servicio esencial para Castilla y León que no debe ser visto como un negocio.

La Juventud Comunista de Castilla y León lucharemos al lado de todos y todas las trabajadoras del sector en defensa de un empleo digno y de unos servicios públicos de calidad. Animamos a la solidaridad con este colectivo ya que su lucha sindical y la conquista de derechos para nuestra clase es la lucha de todos y todas las trabajadoras, pertenezcan o no a este sector.

¡Qué viva la lucha de la clase obrera!