La Juventud Comunista en el Día contra la LGTBIfobia

Hoy se celebra la despatologización de la homosexualidad por la Organización Mundial de la Salud en 1990, pero una vez más la “igualdad formal” no implica una “igualdad real”. La imposición de un modelo de orientación e identidad es estructural y continuará operando mientras existan patriarcado y capitalismo.

Son estas dos estructuras en su íntima relación donde ha de situarse origen de la imposición de la heterosexualidad y el binarismo. En función de sus interés establecen una jerarquía de orientaciones que serán más o menos validas en función se alejen o acerquen a los mismos, de igual forma lo hacen con la identidad. A través de esta estrategia, que se convierte en un mecanismo más de control para la clase trabajadora, solo las orientaciones e identidades válidas tendrán un espacio en el sistema. Cuanto más nos alejemos del modelo para el cual ha sido creado el mundo: el varón, blanco, adulto, heterosexual y burgués, más estigma, discriminación y violencia sufriremos.

Son numerosas las violencias diarias que sufrimos los grupos oprimidos las cuales aumentan a medida que nos alejamos de lo “normativo”. El colectivo LGTBI sufre de forma constante estas violencias al no encajar en la “norma” que capitalismo y patriarcado imponen. Las discriminaciones de clase, etnia, identidad u orientación interseccionan generando más o menos violencia, más o menos discriminación.

En España son constantes los casos de agresiones en las calles a personas LGTBI convirtiendo el espacio público en lugar no seguro para ellas. Además son espeluznantes los datos del acoso que sufren estas personas en el sistema educativo, menos visible pero igual de cierto es la existencia del acoso y la discriminación en el mercado laboral. En nuestro a pesar de todos los avances legislativos, gracias a lucha del movimiento LGTBI, la igualdad está todavía muy lejos de alcanzarse. “Después de tirarme al suelo y escupirme me llamaron maricón de mierda”, “me rompieron un brazo de una paliza”, “mi padre me castigo una semana sin comer cuando salí del armario” “yo me he intentado suicidar varias veces por no poder más con esta situación”…. Son solo algunos de los testimonios reales de personas LGTBI y del infierno que viven día a día.

La realidad no es mejor en el resto del mundo la homosexualidad (así como cualquier orientación e identidad no normativas) está castigadas penalmente en 76 países. En 8 países (Sudán, Sudán del Sur, Somalia, Irán, Mauritania, Arabia Saudí, Yemen y algunos estados de Nigeria) ser LGTB está castigado con la pena de muerte. Recientemente hemos escuchado la existencia de campos de concentración de personas LGTBI en Chechenia.

Vivimos en un mundo LGTBI fóbico pero no podemos caer en el error de pensar que esto es solo cosa de determinados países más atrasados o con culturas más machistas, o de personas “chapadas a la antigua”, es un error individualizar un problema estructural. Las personas LGTBI rompen con el pilar que sostiene al capitalismo y al patriarcado: el matrimonio (o relación) entre un hombre cis hetero y una mujer cis hetero, en el cual el primero se apropia del cuerpo y del trabajo de la segunda. Este el origen del estigma, la discriminación, los asesinatos y el resto de violencias que las personas LGTBI sufren día tras día.

Por eso desde la UJCE reivindicamos y aspiramos a un mundo libre de LFTBIfobia donde no existan orientaciones e identidades de género impuestas, donde no se jerarquice a las personas en función de cómo se sientan o quienes les guste. Solo a través de la lucha aticapitalista y antipatriarcal superaremos la LGTBIfobia.

¡Orgullosas y diversas!