La UJCE celebra la movilización de la juventud en las calles y llama a continuar la lucha

Desde la Juventud Comunista queremos resaltar el éxito de las últimas movilizaciones y victorias del campo popular, que nos señalan el camino sobre el que debemos continuar.

En primer lugar, el movimiento feminista ha vuelto a inundar las calles de nuestro país llevando una propuesta innovadora para el 8 de marzo, día de la mujer trabajadora, al organizarse un paro internacional de mujeres en más de 40 países . Este paro de trabajo, cuidados y consumo, que tiene como precedente la huelga llevada a cabo por las mujeres de Islandia en 1975 pone en valor el papel fundamental que tienen las mujeres en la sociedad y la alianza existente entre el patriarcado y el capital. Como ya sucediera en la marcha estatal contra las violencias machistas del 7 de noviembre de 2015, el feminismo ha vuelto a ser capaz de aglutinar un verdadero movimiento de masas en las calles. Ahora debemos darle continuidad a esta lucha, haciendo hincapié en un feminismo de clase que ponga en el centro del debate los problemas de la mujer trabajadora.

El día 9 asistimos a la huelga general educativa reivindicando el derecho a una educación pública y universal, rechazando un “Pacto” con las grandes empresas que busca el avance de la privatización y la mercantilización de nuestra escuela. Exigimos, por tanto, la derogación de la LOMCE y el 3+2, revertir la política de recortes y aumentar de inmediato la oferta pública de empleo docente, así como revisar el modelo de FP empezando por eliminar las prácticas gratuitas. El 9M salimos a la calle recogiendo el testigo de la lucha de las investigadoras predoctorales, que lograron recuperar los derechos y su antiguo contrato, pero también salimos exigiendo un Estatuto propio de personal investigador. Y es que, precisamente, tenemos que potenciar la unidad de las luchas y la organización del estudiantado y de todos los agentes educativos, en base a un programa y unos objetivos comunes: recuperar la movilización para la lucha por una educación universal, como condición indispensable para el desarrollo y la emancipación de todas las personas y en concreto de la clase trabajadora y las capas populares , dentro de la red pública, pues es la única que puede desarrollar este objetivo y con unos valores feministas, antirracistas, laicos, críticos y científicos, porque son los únicos que permiten una educación y en definitiva una vida digna.

En medio de esta situación, ayer se consumaba en el Parlamento la victoria de los estibadores, al rechazarse el Real Decreto que planteaba el gobierno y que pretendía aplicar el mandato de la Unión Europea para la liberalización del sector con la consiguiente precarización de las condiciones laborales. Cabe resaltar, como muestra de la debilidad del actual ejecutivo liderado por Rajoy, que nos tenemos que remontar a 1979 para encontrar otro caso de un Real Decreto presentado por el gobierno que haya sido rechazado por las cortes. Pero como bien sabemos en ningún caso la clase trabajadora puede relegar su lucha a la actividad parlamentaria. El gobierno del PP pretende enfrentar al resto de trabajadores/as y al conjunto del pueblo: o se reducen sus derechos o la Unión Europea sancionará al Estado español. Lo que muestra este “dilema” es la naturaleza de la UE, atacando los derechos laborales en nombre de la “liberalización”, que en la fase imperialista actual no es otra cosa que el dominio de los monopolios. Frente a esto, es importante no caer en los intentos de dividirnos y afrontar que el verdadero dilema se da entre la clase obrera y la Unión Europea como fuerza de choque de los monopolios, así como sus representantes estatales.

Esta victoria ha sido fruto de la unidad y combatividad de un sector estratégico, que consciente de su fuerza había planteado una serie de paros que harían un fuerte daño a la patronal portuaria. Y ese es el camino a seguir, la lucha, la unidad del conjunto de los y las trabajadores, y sobre todo, ser conscientes del poder que tenemos quienes recibimos un salario a cambio de nuestro trabajo, porque si todo lo producimos también lo podemos parar todo. En ese sentido, saludamos la lucha de las teleoperadoras por un convenio digno frente a una patronal insaciable, que quiere ahondar todavía más en las condiciones de precariedad del sector, y señalamos la unidad sindical y la combatividad de las plantillas como ejes fundamentales de cara a conquistar un convenio que profundice en derechos y estabilidad de las y los trabajadores del sector del contact center.

Este escenario de movilizaciones, de resistencia frente a ataques de un gobierno débil que se ve obligado a recular, tiene que servir para romper con el decaimiento. Se ha demostrado que la organización, la lucha y la defensa de los intereses de la clase obrera dan resultados. Es importante convertir estas pequeñas victorias en trincheras desde las que recuperar aliento para avanzar hacia la consecución de nuevos derechos. Para que la clase obrera alcance una vida digna no basta con frenar nuevos ataques, sino que es necesario tomar aquello que nos pertenece por ser fruto de nuestro trabajo.

Es nuestro deber hacer de esta primavera el momento de volver a abrir un periodo de movilizaciones que hagan temblar realmente al régimen. El movimiento estudiantil debe continuar con la agenda movilizadora, en el camino de plantear un proyecto educativo alternativo al pacto educativo que proponen las fuerzas del régimen. Pese a las dificultades que supone la Reforma laboral, las y los trabajadores debemos dar la batalla en cada centro de trabajo, para recuperar derechos y no permitir más despidos. Los sindicatos plantean la necesidad de volver a las calles, y la consigna de la Huelga General se deberá oír cada vez con más fuerza.

En las próximas semanas celebraremos el 86 aniversario de la 2ª República. Como venimos haciendo desde hace tiempo, esta fecha no se debe quedar en la nostalgia y añoranza de un tiempo mejor, si no que debe suponer un hito para la construcción de la 3ª República que la clase trabajadora y su juventud necesitamos, como marco para superar este régimen y caminar hacia la solución de nuestros problemas y hacia un futuro con estabilidad y dignidad. Para ello es necesario que salgamos a las calles a reivindicar nuestros derechos y que nos organicemos en nuestros trabajos, en los centros de estudio, en los barrios como único modo que tenemos para satisfacer nuestras demandas.

En el año que se conmemora el centenario de la Revolución Soviética, luchar contra un sistema que provoca paro, miseria, guerras y que nos niega un futuro, es más necesario que nunca.

¡La lucha es el único camino!

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