Comunicado de la Juventud Comunista en Burgos ante la trampa de Campofrío

Por toda la sociedad es conocido más que de sobra que tras el terrible incendio de Campofrío, todas nuestras instituciones públicas se volcaron en la reconstrucción de la fábrica. Hablamos de más de 40 millones de euros entre bonificaciones, exenciones y subvenciones para evitar que a los propietarios de la empresa cárnica se les ocurriera tan siquiera pensar en no reconstruir la fábrica y echar a más de 800 personas a la calle. Ahora mismo con la fábrica ya abierta, vemos como los costes han sido de 225 millones de euros (incluyendo una modernización).

Tengamos en cuenta algo primero: las aseguradoras cubrieron las consecuencias del incendio con 313 millones de euros, 69 de ellos como núcleo cesante de un año de inactividad. A partir de esta cifra, vemos como sin dinero público se podía haber reconstruido la fábrica sin ayudas públicas pero en el circo mediático en el que nos movemos vemos como algunos grupo políticos no podían dejar pasar la oportunidad de sacarse la foto como salvadores de tamaño drama.

Entre otras cosas, se concedió por parte de la Junta de Castilla y León una ayuda de 426 euros a cada trabajadora afectada por el ERTE (3 millones de euros en total, mientras que 25,9 millones eran una subvención directa de la Junta) y es más, esta ayuda no solo se dio a las trabajadoras de Campofrío, sino que también se dio a trabajadores como la empresa Embutidos Rodríguez de León. Ahora, planteémonos una cuestión, si no hubiera habido un incendio en una fábrica ¿le hubieran importado algo las personas que se iban al paro al señor Juan Vicente Herrera?

La respuesta seguramente sea NO, pero no olvidemos que las elecciones quedaban pronto.

En este comunicado no buscamos culpar a las trabajadoras, que lo único que quieren es poder ganarse el pan y para los que toda esta situación ha sido complicada con estos dos años sin trabajar, sino señalar que las diferentes instituciones públicas han hecho aquello que tanto dicen criticar, eso del populismo.

Ya en esta legislatura, en diciembre de 2016 se aprobó que el ayuntamiento de Burgos realice una exención del 95% de impuestos por la actividad económica generada y del IBI a Campofrío durante los próximos 15 años, lo que supone un coste al ayuntamiento de Burgos de 7 millones de euros aproximadamente. Ante esta propuesta votaron a favor tanto PP, como PSOE y Ciudadanos, con la única discrepancia de Imagina Burgos. Esta propuesta no deja de ser un trato totalmente discriminatorio a todas esas personas y familias de clase trabajadora a las que nadie hace exenciones de impuestos ni se les ayuda en situaciones de absoluta precariedad o pobreza.

En conclusión, ni es razonable, ni es útil para la clase trabajadora esta cadena de actos de servidumbre con una empresa porque este ayuntamiento parece ser una plataforma al servicio de las grandes empresas que consiguen todo lo que quieren con la mera mención de la palabra deslocalización. Esta es la fuerza de presión que se ha concedido a las grandes empresas como garantes del empleo, como entes sin ningún tipo de control y que lo único que persiguen es más y más beneficios dentro de este sistema capitalista. Estos beneficios provienen de la explotación de la clase trabajadora a través de la reducción de condiciones laborales y del aumento de la precariedad.

El capital de la mano de las diferentes instituciones ha vuelto a demostrar quién es de verdad quien gobierna y quien manda.