En unos días hará un año que se conocía que la empresa CAF, de Beasain, iba a participar en el desarrollo de las líneas de tren ligero de Jerusalén (JLR), las cuales conectan los territorios palestinos ocupados. Ante esta noticia, no tardaron en llegar las denuncias. Destaca la del movimiento de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS)[1], que comenzó a trabajar en una campaña, especialmente en Euskal Herria, para denunciar esta complicidad que normaliza la ocupación e intentar detenerla[2].

El movimiento BDS lleva años luchando por los derechos del pueblo palestino ante la ocupación sionista, haciendo uso de distintas herramientas de presión. Denunciar y detener la participación de CAF en la construcción de JLR se ha convertido en una nueva lucha para todas las que defendemos la causa palestina, así como en un deber para toda la juventud antiimperialista.

A continuación, expondré algunos de los elementos que hacen de este nuevo caso de complicidad con el sionismo y la ocupación de Palestina un ejemplo especialmente preocupante.

Las vulneraciones tras la construcción de JLR

Tras la construcción de JLR podemos encontrar varias vulneraciones graves del Derecho Internacional y de acuerdos de Naciones Unidas, lo cual le da una gravedad notoria al proyecto.

En primer lugar, debemos señalar una obviedad, pero que corremos el riesgo de olvidar si no la mencionamos. La Resolución 2334 aprobada por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas el 23 de diciembre de 2016 que ​«reafirma que el establecimiento de asentamientos por parte de Israel en el territorio palestino ocupado desde 1967, incluida Jerusalén Oriental, no tiene validez legal y constituye una flagrante violación del derecho internacional».

En segundo lugar, cabe señalar que el proyecto pretende conectar los asentamientos israelíes en la Jerusalén Oriental ocupada con la parte occidental de la ciudad, además de extender la única línea activa actualmente, la «Línea Roja», que pasaría de ir del asentamiento de Pisgat Ze’ev al denominado «Monte Herzl», para llegar hasta el asentamiento de Neve Yaakov. Esto vulnera flagrantemente, además de la resolución de Naciones Unidas anteriormente citada, el artículo 49 de la 4ª Convención de Ginebra que declara que ​«el poder ocupante no puede deportar o transferir población hacia el territorio ocupado».

En tercer lugar, cabe destacar que esta obra supondrá la demolición y expropiación de tierras de la zona. La construcción de la «Línea Roja» ya supuso en su día la confiscación de más de 8 hectáreas de tierra de los barrios palestinos de Jerusalén Este. El artículo 53 de la convención citada anteriormente «prohíbe la destrucción de propiedad privada y pública en territorios bajo ocupación».

La lista de resoluciones, informes, etc. que reafirman la atrocidad ante la que estamos y su carácter ilegal es interminable. Igualmente lo son las consecuencias de este tipo de acciones, como la entrada en la lista de empresas que vulneran el Derecho Internacional y los Derechos Humanos.

La Responsabilidad Social Corporativa de CAF

Tras ver algunas de las vulneraciones que hay tras el proyecto de la JLR, también cabe destacar qué encaje tiene todo esto con la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) de CAF. La empresa beasaindarra, como otras tantas empresas, se dota de la herramienta de la RSC con el fin de influir en los ámbitos de gestión de la empresa para aminorar los impactos negativos que esta pudiera tener.

En la página web de CAF podemos encontrar con bastante facilidad los documentos en los que desarrollan la RSC de la empresa[3]. En este documento, establece ocho principios de actuación: «(1) establecimiento de medidas preventivas para asegurar el cumplimiento estricto del ordenamiento jurídico vigente; (2) seguimiento de prácticas de buen gobierno; (3) respeto escrupuloso de los derechos fundamentales; (4) confidencialidad y transparencia; (5) prácticas de Comunicación Responsable; (6) cumplimiento de la responsabilidad fiscal; (7) compromiso con la Innovación y Sostenibilidad; (8) compromiso con el Medio Ambiente».

Parece obvio que CAF se dota de unos principios en su RSC que chocan frontalmente con la participación en la obra de JLR. Pero, por si hubiera alguna duda, posteriormente desarrollan la relevancia de respetar los Derechos Humanos:

«CAF, además de comprometerse con el más estricto respeto al ordenamiento jurídico vigente en todos los territorios en los que desarrolla sus actividades, recoge en su Código de Conducta y en la Política de Responsabilidad Social Corporativa su compromiso con la adopción de las medidas que garanticen el respeto escrupuloso de los derechos fundamentales, los principios de igualdad de trato y de no discriminación, así como cualquier otro principio recogido en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el Pacto Mundial de las Naciones Unidas».

Es grotesco que se nieguen a aceptar tal obviedad como que la participación de CAF, además de vulnerar el Derecho Internacional, va en contra de la propia Responsabilidad Social Corporativa de la que se han dotado. Es ofensivo que quieran hacerlo incluso con el rechazo de la plantilla, que se niega a ser cómplice de esta atrocidad[4].

Un proyecto imperialista

La iniciativa «La Guerra Empieza Aquí» («Gerra Hemen Hasten Da» en euskara) nació a raíz del conocimiento de la participación de varias empresas vascas en la producción de armas para conflictos armados y del uso de infraestructuras para hacer llegar armamento y explosivos. La iniciativa centra su acción en denunciar la colaboración que las empresas e instituciones vascas tienen en las guerras que se dan en el mundo, rompiendo con la concepción de que los conflictos armados son algo «lejano» o «ajeno». Esta visión podría ser perfectamente extrapolable con la ocupación de Palestina.

Al principio del artículo mencionaba que la lucha contra este proyecto es un deber de todo joven antiimperialista. Y es que esta obra ejemplifica a la perfección, por un lado, qué son el Imperialismo y la ocupación de Palestina, y por otro lado, que todo ello «empieza aquí».

Cuando hablamos de Imperialismo, nos imaginamos guerras o intervenciones militares, especialmente por parte de Estados Unidos, con el fin de imponer sus intereses. Esta reducción del Imperialismo a una especie de «política exterior agresiva» es un planteamiento erróneo que lo obvia como lo que es: la fase superior del capitalismo en la que se extiende el dominio de los monopolios a lo largo del todo el planeta y las potencias se reparten el mundo. España, como país miembro de dos de las estructuras más potentes del Imperialismo como la OTAN y la Unión Europea, también forma parte de ese reparto del mundo. En ese reparto también se incluyen los Territorios Palestinos Ocupados.

De la misma manera, cuando mencionamos la ocupación sionista no podemos limitarla a Israel masacrando y expoliando al pueblo palestino. Su legitimación tampoco es solamente que países como España reconozcan políticamente a Israel. La ocupación de Palestina y la legitimación de Israel se construye también sobre ejemplos como el de la participación de multinacionales como CAF en proyectos ilegales. Participaciones en las que los aparatos de los Estados se ponen al servicio de los monopolios, como en este caso, en el que la multinacional vasca cuenta con el beneplácito del Gobierno Vasco[5] a pesar de que al ser accionista[6] esto le convierta en cómplice.

Tal y como denuncian las compañeras del BDS, CAF debe bajarse del tren del apartheid israelí. Es obvio que la participación de CAF en este proyecto es un insulto al Derecho Internacional, a los Derechos Humanos y es contraria a la Responsabilidad Social Corporativa de la propia multinacional. Pero, para la juventud antiimperialista el deber de confrontar este proyecto no nace solamente de estas vulneraciones: el deber de la juventud antiimperialista nace sobre todo de asumir el compromiso de confrontar al Imperialismo también en nuestros países, porque nuestros monopolios y nuestra clase dominante también son parte de la formación económica imperialista. Son responsables de la ocupación de Palestina y hacen negocio a costa de ella. La lucha antiimperialista empieza aquí.

 

[1] Página web del movimiento BDS en castellano: https://bdsmovement.net/es
[2] Campaña del movimiento BDS contra la participación de CAF en JLR: https://bdsmovement.net/es/¡caf-bájate-del-tren-de-apartheid-de-israel
[3] Responsabilidad Social Corporativa de CAF: https://www.caf.net/es/accionistas-inversores/gobierno-corporativo/responsabilidad-social-corporativa.php
[4] La plantilla de CAF rechaza participar en el proyecto de JLR: https://www.palestinalibre.org/articulo.php?a=71738
[5] Respuesta del Gobierno Vasco a una pregunta por escrito sobre la participación de CAF en el proyecto de JLR: http://www.legebiltzarra.eus/ic2/restAPI/pvgune_descargar/default/08ec6a1e-241a-4c7a-97c3-2703c76ff3ee
[6] El Gobierno Vasco compra acciones de CAF: https://www.elindependiente.com/economia/2018/01/04/gobierno-vasco-compra-acciones-15-millones-caf-arraigar-euskadi/

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